Preocupada Doña Laura
su padre en hospital enfermito,
apuró en terminar la vianda
para que comiera el buen viejito.
Confió el envío a Manolito
no le quedó más que hacer,
al trabajo tenía que llegar
sino el jornal iba a perder.
Pero el intranquilo niño
ese día estaba indispuesto,
a aquella fuerte indigestión
ya se sumaban los vientos.
Desobedecer no era opción
el abuelo tenía que comer,
con la vianda y nuevo pijama
larga ruta tuvo que emprender.
Llegando al gran nosocomio
aceleró el paso Manolito,
no lo apuraba tanto el abuelito
como ir al baño rapidito.
Se coló entre varios gigantes
en el ascensor era el más bajito,
abrazando duro la vianda
rezó a San Expedito.
Pero empezando el ascenso
pasó el gran imprevisto,
miraron todos a Manolito
que niño tan puerquito.
Al llegar tan avergonzado
a la habitación del viejito,
la cama estaba vacía
había sanado el enfermito.
su padre en hospital enfermito,
apuró en terminar la vianda
para que comiera el buen viejito.
Confió el envío a Manolito
no le quedó más que hacer,
al trabajo tenía que llegar
sino el jornal iba a perder.
Pero el intranquilo niño
ese día estaba indispuesto,
a aquella fuerte indigestión
ya se sumaban los vientos.
Desobedecer no era opción
el abuelo tenía que comer,
con la vianda y nuevo pijama
larga ruta tuvo que emprender.
Llegando al gran nosocomio
aceleró el paso Manolito,
no lo apuraba tanto el abuelito
como ir al baño rapidito.
Se coló entre varios gigantes
en el ascensor era el más bajito,
abrazando duro la vianda
rezó a San Expedito.
Pero empezando el ascenso
pasó el gran imprevisto,
miraron todos a Manolito
que niño tan puerquito.
Al llegar tan avergonzado
a la habitación del viejito,
la cama estaba vacía
había sanado el enfermito.