Se incendio el día
y yo ardo con él.
No me consumo en su fuego,
me da energía.
La gente a mi alrededor
se deslíe en su sudor.
Dejé mi casa en la sombra
y se dibujaron en el suelo
viejos rayos de luz
con un azul, casi fresco
y amarillo suave
impregnando la madera
de matices cálidos,
como la tarde.
Dejé caer las horas
con quehaceres lentos,
brotaron a mi alrededor olores
con el frío muerto.
La piel huele mas a piel,
Las macetas espurrean su fragancia,
el agua recuerda a las piletas frescas,
el cuerpo se suelta de su corsé,
se muestra mas sincero.
Me paro y dejo correr el tiempo.
Rozo apenas con el pensamiento al sur,
me lleno de la humedad de este mar,
de su sal
durmiéndome en su murmullo sereno.
118
y yo ardo con él.
No me consumo en su fuego,
me da energía.
La gente a mi alrededor
se deslíe en su sudor.
Dejé mi casa en la sombra
y se dibujaron en el suelo
viejos rayos de luz
con un azul, casi fresco
y amarillo suave
impregnando la madera
de matices cálidos,
como la tarde.
Dejé caer las horas
con quehaceres lentos,
brotaron a mi alrededor olores
con el frío muerto.
La piel huele mas a piel,
Las macetas espurrean su fragancia,
el agua recuerda a las piletas frescas,
el cuerpo se suelta de su corsé,
se muestra mas sincero.
Me paro y dejo correr el tiempo.
Rozo apenas con el pensamiento al sur,
me lleno de la humedad de este mar,
de su sal
durmiéndome en su murmullo sereno.
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