Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El inmigrante
Llegaste esa mañana desde un lugar muy lejano
con tus pequeños hijitos aferrados a tus manos.
Tus raíces se quebraron al emprender este viaje
tu vida con tus historias allí muy lejos dejaste.
Con la mirada perdida descendiste de aquel barco
para comenzar de nuevo en este suelo distante.
Retorcías el pañuelo y tus lágrimas brotaban
no encontrabas el consuelo ni tenías esperanza.
El idioma no entendías extrañabas tus olores
el comienzo fue muy duro colmado de sinsabores.
Poco a poco la alegría se apoderó de tus ojos
un poquito cada día que le regalaste a todos.
Tu compañero en la vida luchaba de sol a sol
mientras que con tu ternura le brindabas tu calor.
Tus hijos fueron creciendo y a esta tierra te aferraste
volviste a echar raíces en este suelo al que amaste.
Así pasaste tu vida con dolores y alegrías
hasta el día en que te fuiste hacia una estrella perdida.
Mary Mura

Llegaste esa mañana desde un lugar muy lejano
con tus pequeños hijitos aferrados a tus manos.
Tus raíces se quebraron al emprender este viaje
tu vida con tus historias allí muy lejos dejaste.
Con la mirada perdida descendiste de aquel barco
para comenzar de nuevo en este suelo distante.
Retorcías el pañuelo y tus lágrimas brotaban
no encontrabas el consuelo ni tenías esperanza.
El idioma no entendías extrañabas tus olores
el comienzo fue muy duro colmado de sinsabores.
Poco a poco la alegría se apoderó de tus ojos
un poquito cada día que le regalaste a todos.
Tu compañero en la vida luchaba de sol a sol
mientras que con tu ternura le brindabas tu calor.
Tus hijos fueron creciendo y a esta tierra te aferraste
volviste a echar raíces en este suelo al que amaste.
Así pasaste tu vida con dolores y alegrías
hasta el día en que te fuiste hacia una estrella perdida.
Mary Mura
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