José de la Fuente
Poeta recién llegado
Iba con la bandera de la paz,
los ojos encendidos de esperanza,
el alma rebosante de confianza
y una expresión infantil en la faz.
Creyó que una promesa era veraz
y pensó que era posible una alianza.
Quería acortar el tiempo a la tardanza
y del futuro hacer jardín feraz.
No comprendía que el mal no se conmueve:
cubrieron su bandera rosas rojas,
mientras su cuerpo, vestido de nieve,
caía inerte en el lecho de las hojas
tras un gemido indescifrable y breve,
jeroglífico de frías paradojas.
los ojos encendidos de esperanza,
el alma rebosante de confianza
y una expresión infantil en la faz.
Creyó que una promesa era veraz
y pensó que era posible una alianza.
Quería acortar el tiempo a la tardanza
y del futuro hacer jardín feraz.
No comprendía que el mal no se conmueve:
cubrieron su bandera rosas rojas,
mientras su cuerpo, vestido de nieve,
caía inerte en el lecho de las hojas
tras un gemido indescifrable y breve,
jeroglífico de frías paradojas.