Arrió la ventana a la cocina
de una luz blanca.
Su impecable claridad
subrayó las manchas del suelo
y asalto a mi memoria
con otros inviernos
entrando por los cristal
de forma suave,
acogida por las paredes protectoras.
Ya esta casa pertenece a mi “siempre”,
a mis recuerdos.
Sus luces y sus ruidos
se amarraron con mis sueños
y no distingue casi,
mi sur y mi norte.
Anidó en mi alma
el jazmín con el brezo.
Se me han amasado los recuerdos
dentro de mis sentimientos.
Soy híbrida de la lluvia y la luz,
del haya y el olivo,
y pura de sentimientos nuevos.
Crucé la barrera de las fronteras,
el engaño de las banderas.
No tengo mas lucha que la de la paz,
las cosas pequeñas son mi libertad.
Mis amores tantos
que abrazarlos no puedo,
y mi luz una
la que siempre veo.
de una luz blanca.
Su impecable claridad
subrayó las manchas del suelo
y asalto a mi memoria
con otros inviernos
entrando por los cristal
de forma suave,
acogida por las paredes protectoras.
Ya esta casa pertenece a mi “siempre”,
a mis recuerdos.
Sus luces y sus ruidos
se amarraron con mis sueños
y no distingue casi,
mi sur y mi norte.
Anidó en mi alma
el jazmín con el brezo.
Se me han amasado los recuerdos
dentro de mis sentimientos.
Soy híbrida de la lluvia y la luz,
del haya y el olivo,
y pura de sentimientos nuevos.
Crucé la barrera de las fronteras,
el engaño de las banderas.
No tengo mas lucha que la de la paz,
las cosas pequeñas son mi libertad.
Mis amores tantos
que abrazarlos no puedo,
y mi luz una
la que siempre veo.