Simón333
Poeta asiduo al portal
Los perros perteneciente a la Guardia Civil recorrían el lugar palmo a palmo. Su adiestrador le miraba con cierto regocijo. Este perro llamado “ Super “, en reconocimiento a sus capacidades para detectar artefactos explosivos donde los hubiera, era el orgullo de todo el equipo de prevención y tareas antiterroristas de la policia española.
Las calles adyacentes al lugar donde el invitado haría su aparición pública estaban ya totalmente acordonadas, y todavía faltaban dos días para su llegada.
Las noticias mostraban escuetas imágenes de Somalía, donde el hambre estaba a punto de cobrarse la vida de miles de niños. En pakistán un movimiento musulmán asesinaba a cientos de cristianos, en la jihad contra ese grupo minoritario de aquel país. En Irak una bomba de un suicida se cobraba decenas de víctimas, en protesta por la presencia de militares extranjeros allí. En un hogar para niños abandonados de España,una cuidadora acababa de dar muerte a tres niños impedidos.
Los mecanismos de seguridad ante la llegada de tan especial invitado, no escapaban a nadie.Adelaida Martinez, con sus 89 años, no podría salir a la calle durante los dos dias que duraba la visita, vivía en la zona de control, lo que le impediría desplazarse libremente por la ciudad en su silla de ruedas. Aún con todos los problemas que esta visita ocasionaba, la ciudad se vestía de fiesta.
Toda la ciudad se engalanaba, las vitrinas de los diferentes centros comerciales, las ventanas de todas las casas ( en lo que parecía un movimiento universal y coordinado ) mostraban banderas con los colores pertenecientes al invitado. Los dueños de lo ajeno preparaban su artilleria para que este momento les fuera propicio a aumentar su economía. El mercado se abastecía con todo tipo de implementos recordatorios, referente a la ilustre visita, poleras,estampillas, jarrones, encendedores, condones, tatuajes con la la cara del visitante, que desaparecían a los dias, collares para las mascotas etc. La ciudad era testigo de una masiva afluencia de ciento de miles de visitantes, venidos de diferentes lugares y lejanos paises, interesados en acompañar al invitado durante su estadía en el país.
Mientras tanto las estadisticas mostraban un alza en la criminalidad de todo tipo, desde la violencia intrafamiliar, hasta el abuso sexual a que este año fueron sometidos miles de niños a manos de curas pederastras en distintos paises.
Pero la ciudad hervía de actividad en espera de esta visita histórica para España. Nada de lo que sucediera alrededor podría empañar esta fiesta, ni siquiera la grave crisis económica por la que atravezaba el país.
Después de todo era el mismísimo Santo Padre que visitaba este país, al menos su visita le serviría a algunos para evitar al menos por un par de días una constante metralla de críticas a su forma de gobernar, afortunadamente “ El Papa “ representaba los más profundos valores de quienes aspiraban a gobernar España dentro de poco.
“ Super “ continuaba olfateando palmo a palmo todo el lugar, junto a cientos de policias que ya montaban guardia en toda la zona cerrada al peatón común y corriente.
Todo este operativo era para recibir por dos días al representante de Cristo en laTierra. Aquel Cristo que pidió a sus apóstoles llevar el evangelio alli donde se necesitara.
El Santo Padre " Benedicto XVI " seguramente les hablaría sobre cosas tan sagradas como el aborto, el abuso en el uso del sexo, el no uso de los preservativos, les hablaría sobre el divorcio, sobre las relaciones intramaritales, y las desviaciones sexuales, todas cosas mal vistas por la Santa igIesia Católica.
Pero Juan que esperaba la visita con no cierta devocion, entre esos miles y miles de participantes a la primera homilía pública, era sordo de nacimiento.
Simón Reyes.
Las calles adyacentes al lugar donde el invitado haría su aparición pública estaban ya totalmente acordonadas, y todavía faltaban dos días para su llegada.
Las noticias mostraban escuetas imágenes de Somalía, donde el hambre estaba a punto de cobrarse la vida de miles de niños. En pakistán un movimiento musulmán asesinaba a cientos de cristianos, en la jihad contra ese grupo minoritario de aquel país. En Irak una bomba de un suicida se cobraba decenas de víctimas, en protesta por la presencia de militares extranjeros allí. En un hogar para niños abandonados de España,una cuidadora acababa de dar muerte a tres niños impedidos.
Los mecanismos de seguridad ante la llegada de tan especial invitado, no escapaban a nadie.Adelaida Martinez, con sus 89 años, no podría salir a la calle durante los dos dias que duraba la visita, vivía en la zona de control, lo que le impediría desplazarse libremente por la ciudad en su silla de ruedas. Aún con todos los problemas que esta visita ocasionaba, la ciudad se vestía de fiesta.
Toda la ciudad se engalanaba, las vitrinas de los diferentes centros comerciales, las ventanas de todas las casas ( en lo que parecía un movimiento universal y coordinado ) mostraban banderas con los colores pertenecientes al invitado. Los dueños de lo ajeno preparaban su artilleria para que este momento les fuera propicio a aumentar su economía. El mercado se abastecía con todo tipo de implementos recordatorios, referente a la ilustre visita, poleras,estampillas, jarrones, encendedores, condones, tatuajes con la la cara del visitante, que desaparecían a los dias, collares para las mascotas etc. La ciudad era testigo de una masiva afluencia de ciento de miles de visitantes, venidos de diferentes lugares y lejanos paises, interesados en acompañar al invitado durante su estadía en el país.
Mientras tanto las estadisticas mostraban un alza en la criminalidad de todo tipo, desde la violencia intrafamiliar, hasta el abuso sexual a que este año fueron sometidos miles de niños a manos de curas pederastras en distintos paises.
Pero la ciudad hervía de actividad en espera de esta visita histórica para España. Nada de lo que sucediera alrededor podría empañar esta fiesta, ni siquiera la grave crisis económica por la que atravezaba el país.
Después de todo era el mismísimo Santo Padre que visitaba este país, al menos su visita le serviría a algunos para evitar al menos por un par de días una constante metralla de críticas a su forma de gobernar, afortunadamente “ El Papa “ representaba los más profundos valores de quienes aspiraban a gobernar España dentro de poco.
“ Super “ continuaba olfateando palmo a palmo todo el lugar, junto a cientos de policias que ya montaban guardia en toda la zona cerrada al peatón común y corriente.
Todo este operativo era para recibir por dos días al representante de Cristo en laTierra. Aquel Cristo que pidió a sus apóstoles llevar el evangelio alli donde se necesitara.
El Santo Padre " Benedicto XVI " seguramente les hablaría sobre cosas tan sagradas como el aborto, el abuso en el uso del sexo, el no uso de los preservativos, les hablaría sobre el divorcio, sobre las relaciones intramaritales, y las desviaciones sexuales, todas cosas mal vistas por la Santa igIesia Católica.
Pero Juan que esperaba la visita con no cierta devocion, entre esos miles y miles de participantes a la primera homilía pública, era sordo de nacimiento.
Simón Reyes.
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