Todos los arbustos
tienen sus hojas
festoneadas de escarcha.
El sol
como una lamparita
colgado entre las nubes
se mece.
El jardín blanco
cruje bajo mis pisadas,
esta mas bello
envuelto en la helada.
Solo el sicomoro
mantiene todas sus hojas verdes
rompiendo la blanca tela
que cubre la mañana.
El silencio se toca,
los pajarillos no saltan
la verja de la terraza.
El agua no llora,
se ha quedado estática.
El aire esta en la peña atado
y despacio acaricia,
como el ángel del sueño,
algunos rayos amarillos
que surgen intrépidos
entre las grises nubes.
El invierno entra
por la cancelilla
de la campa estrecha.
tienen sus hojas
festoneadas de escarcha.
El sol
como una lamparita
colgado entre las nubes
se mece.
El jardín blanco
cruje bajo mis pisadas,
esta mas bello
envuelto en la helada.
Solo el sicomoro
mantiene todas sus hojas verdes
rompiendo la blanca tela
que cubre la mañana.
El silencio se toca,
los pajarillos no saltan
la verja de la terraza.
El agua no llora,
se ha quedado estática.
El aire esta en la peña atado
y despacio acaricia,
como el ángel del sueño,
algunos rayos amarillos
que surgen intrépidos
entre las grises nubes.
El invierno entra
por la cancelilla
de la campa estrecha.