Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El jardinero
Entrar en el jardín de tu hermosura
será como beber del manantial,
que fluye sin saber que su caudal
propicia a quien lo bebe la locura.
Sus flores con sabor de la dulzura
embriagan al amor que mineral,
convierte todo el oro material
en cielos metafísicos de altura.
Qué seca está la gracia que concede
favores a raudales sin encanto;
tan lejos la memoria no procede,
a ser del jardinero solo un santo
que quiere del demonio por su adrede
regar con su manguera solo un tanto.
Entrar en el jardín de tu hermosura
será como beber del manantial,
que fluye sin saber que su caudal
propicia a quien lo bebe la locura.
Sus flores con sabor de la dulzura
embriagan al amor que mineral,
convierte todo el oro material
en cielos metafísicos de altura.
Qué seca está la gracia que concede
favores a raudales sin encanto;
tan lejos la memoria no procede,
a ser del jardinero solo un santo
que quiere del demonio por su adrede
regar con su manguera solo un tanto.
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