Niko95
Poeta
¡Hola de nuevo, mortales,
soy Ego en llamas reales!
¡Aquí, otra vez, para devorar vuestro temple!
Escribe, lee, CONSUME, siente…
la razón se quiebra y el yunque del subconsciente
retumba con mi voz y estremece tu mente.
¿Pretendes ocultar tu verdad temblorosa?
Yo la exijo, la arranco, la hago luminosa.
Eres soberbia y humildad en un mismo aliento;
amor y locura, odio y cordura en tormento.
Paradoja consumida en un mismo intento.
¡Las falsas palabras se las lleva el viento!
¡Quiero todo o la nada como festín sagrado!
Si no lo obtengo, mi dolor será agraciado:
más intensa la llama, más hondo el abismo,
mi infierno carmesí, mi perverso lirismo.
En mis venas arde un rojo de pasión insaciable,
una huella de odio, un recuerdo imparable.
Para mí, la nada es banquete delicioso:
la absorberé en frenesí, embriagado y furioso.
Del hambre propia me nutro,
lo etéreo devoro y formo
con cenizas de mi mente; culpo
a un todo que transformo y reformo.
Porque soy fuego, soy sombra, soy bruñido hierro,
soy el eco de tus ansias, rugido sin destierro.
Con cada verso te hablo, con cada llama te atesoro:
Ego hambriento y voraz… ¡te abrazo y te devoro!
soy Ego en llamas reales!
¡Aquí, otra vez, para devorar vuestro temple!
Escribe, lee, CONSUME, siente…
la razón se quiebra y el yunque del subconsciente
retumba con mi voz y estremece tu mente.
¿Pretendes ocultar tu verdad temblorosa?
Yo la exijo, la arranco, la hago luminosa.
Eres soberbia y humildad en un mismo aliento;
amor y locura, odio y cordura en tormento.
Paradoja consumida en un mismo intento.
¡Las falsas palabras se las lleva el viento!
¡Quiero todo o la nada como festín sagrado!
Si no lo obtengo, mi dolor será agraciado:
más intensa la llama, más hondo el abismo,
mi infierno carmesí, mi perverso lirismo.
En mis venas arde un rojo de pasión insaciable,
una huella de odio, un recuerdo imparable.
Para mí, la nada es banquete delicioso:
la absorberé en frenesí, embriagado y furioso.
Del hambre propia me nutro,
lo etéreo devoro y formo
con cenizas de mi mente; culpo
a un todo que transformo y reformo.
Porque soy fuego, soy sombra, soy bruñido hierro,
soy el eco de tus ansias, rugido sin destierro.
Con cada verso te hablo, con cada llama te atesoro:
Ego hambriento y voraz… ¡te abrazo y te devoro!
Última edición: