azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Atrapado en este vórtice
de diagonales impulsos,
la energía es corpúsculo
en variacïones de ónice.
Y en el cuadrado espiral
donde desagua el tablero
los diamantinos enroques,
se devora la partida
masticando los jamelgos
y escupiendo los peones.
Ondulares movimientos
con lineales vibraciones
derriban los monumentos.
Con sonámbulas canciones
la carne llama al acero,
mientras vagos nigromantes
ocultos en catedrales
invocan las ecuaciones
que excomulgaron los dioses.
Una pieza es crisálida,
se bifurcan los monarcas,
el hombre de en medio calla
y el juego ya finaliza.
de diagonales impulsos,
la energía es corpúsculo
en variacïones de ónice.
Y en el cuadrado espiral
donde desagua el tablero
los diamantinos enroques,
se devora la partida
masticando los jamelgos
y escupiendo los peones.
Ondulares movimientos
con lineales vibraciones
derriban los monumentos.
Con sonámbulas canciones
la carne llama al acero,
mientras vagos nigromantes
ocultos en catedrales
invocan las ecuaciones
que excomulgaron los dioses.
Una pieza es crisálida,
se bifurcan los monarcas,
el hombre de en medio calla
y el juego ya finaliza.