Agustín Sánchez
Poeta asiduo al portal
EL JUGUETE ROTO
De su cuerpo descosido
sangre de serrín se escapa
y una oreja desprendida
pende a un lado de su cara.
Fue un oso, aún es un oso
de suave piel, que al tocarla
despertaba sensaciones
de ternura y de confianza.
Llevaba un lindo tambor
que orgulloso redoblaba
cuando la niña quería
darle cuerda, y él sin pausa
agitaba sus palillos
en la más alegre danza.
sangre de serrín se escapa
y una oreja desprendida
pende a un lado de su cara.
Fue un oso, aún es un oso
de suave piel, que al tocarla
despertaba sensaciones
de ternura y de confianza.
Llevaba un lindo tambor
que orgulloso redoblaba
cuando la niña quería
darle cuerda, y él sin pausa
agitaba sus palillos
en la más alegre danza.
Aquella niña pequeña...
aquella niña, su ama,
para la que siempre quiso
dar lo mejor que guardaba
en su interior de juguete,
que es la más fiel de las almas.
Pero la niña se fue...
se la llevaron de casa
un día en que se escucharon
tantos sollozos y lágrimas,
aquel día en que su risa
para siempre se apagara…
aquella niña, su ama,
para la que siempre quiso
dar lo mejor que guardaba
en su interior de juguete,
que es la más fiel de las almas.
Pero la niña se fue...
se la llevaron de casa
un día en que se escucharon
tantos sollozos y lágrimas,
aquel día en que su risa
para siempre se apagara…
Ya nunca volvió a sonar
aquel tambor de hojalata,
otros niños lo cogieron
otros niños que llegaran
al cuarto de los juguetes
donde inerte el oso estaba,
niños que ya no eran ella,
niños que no le importaban.
aquel tambor de hojalata,
otros niños lo cogieron
otros niños que llegaran
al cuarto de los juguetes
donde inerte el oso estaba,
niños que ya no eran ella,
niños que no le importaban.
Y así se dejó morir,
su piel quedó desgarrada
y la cuerda en su interior
saltó sin nadie tocarla;
solo es ya un juguete roto
que no sirve para nada.
su piel quedó desgarrada
y la cuerda en su interior
saltó sin nadie tocarla;
solo es ya un juguete roto
que no sirve para nada.
Pero si miras sus ojos
de cristal, ves su esperanza
-si al Cielo van los juguetes-
de que irá para buscarla
y siempre para su niña
tocará un tambor de plata.
de cristal, ves su esperanza
-si al Cielo van los juguetes-
de que irá para buscarla
y siempre para su niña
tocará un tambor de plata.
AGUSTÍN
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