El laberinto

esthergranados

Poeta adicto al portal
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.
 
Ester, mi querida Ester, no se si es que hoy tengo un mal día, pero se me vuelven a inundar los ojos de lágrimas, por la inocencia de la una, y el tormento de la otra...Por la ignorancia de la pequeña, y el amor de la mayor...
Desgraciadamente sigue y seguirá sucediendo, y seguira partiendo corazones de fuera del entorno, que poco o nada pueden hacer cuando todo es encubierto, y cuando aun, los inocentes son engañados, amenazados, o simplemente cuando les ponen cargas de culpabilidad encima...
Tus relatos son tan autenticos, tan reales, como siempre digo, todos laten, amiga querida...
Me da un poco de "verguenza" de veras, comentar tus letras, pues tienen tanto valor, que nunca encuentro las palabras adecuadas, y creéme lo digo desde el corazón...
Besos mi poeta favorita...
 
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.

Buenas Esther:
Situación incomoda, la del relato, que digo incomoda; es una desgracia. No quiero hacer ningún análisis psicológico de esa realidad, digo de la victima y el "desgraciado", pero es tan difícil que nuestro querido mundo se libere de esos seres, muy difícil.
Cada sociedad lo debe juzgar pero dejame decirte Esther, no se puede volver el tiempo atrás, esas heridas no curan, quedarán en la memoria inocente de quien tuvo la mala fortuna de nacer en un sitio así.
Felicidades por tu publicación, aunque no quisiste anticipar nada, ajaj.
Saludos. Beso.
 
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.

Muy bueno tu relato, lo he disfrutado mucho, recordando ciertos detalles, nosotros éramos seis, y contando a mis padres ocho en total, pues dormíamos todos en una cama de matrimonio unida a dos camas de ochenta, no había más, jajajaja, ese laberinto me gusta.

Lo que es un verdadero laberinto es dar con los textos de otros para leer, como este tuyo es reciente, he podido bajar a este desván de sueños a comentarte y saludarte un ratito.

Muchos besos y te felicito por el bonito relato, bien readaptado y ameno.
 
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.


Ufff, qué asunto tan difícil de tratar y lo has abordado con una delicadeza extrema para lo duro que es.
Expresas con los ojos de una niña lo que a un adulto se le atragantaría. Genial el enfoque Esther. Felicidades!!!

Un abrazo

Palmira
 
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.
Ayyy Esther, los hijos se quieren todos por igual, cada uno es como es y a cada uno hay que darle lo que en determinado momento necesita, no obstante siempre hay celillos entre los hermanos pero todo es reclamando cariño, todo el cariño siempre es poco. Me ha encantado leerte, atrapa la lectura de tus letras y no se puede parar de leer hasta llegar al final. Besazos con cariño y admiración.
 
Excelente y duro relato Esther sobre una mezquina realidad. La visión de como una niña percibe el manoseo y los abusos de su padre confundidos con el amor y el afecto con esa mirada de inocencia que solo tienen los niños respecto al sexo y aunque se siente incómoda en el más estricto secreto no acaba de asimilar y explicarse el abandono de su hermana, seguro el único secreto que no comparten.
Un placer leerte, magnífica prosa, muy bien enfocada con esa realidad que es posible porque la madre se mantiene al margen.

Abrazos y Feliz Día
 
Es un relato maravilloso querida amiga
y con un final que te pone los pelos de puntas.
Gracias Esther por sorprenderme con éstas letras tuyas
sobre lo que sienten y sufren muchos niños a manos de los mayores.
Un beso, encantado de leerte.
 
Un gran poder tienes para salirte de tu piel y colarte en la mente de los protagonistas de tus relatos. Quizás por eso todo lo que cuentas suene tan real, tan dulce o tan duro; como la realidad misma vista desde distintos puntos de vista.
Un gran relato, narrado desde la inocencia de quien le tocó vivir, sin apenas saberlo aún, el cruel episodio de los abusos.
Un abrazote pascuero, Esther, y hasta la vuelta de las minivacaciones.
 
Conmovedor relato. Parece imposible que estas aberraciones sucedan, pero es así. Todo lo que hagamos para evitar y prevenir estos delitos será poco.

Saludos solidarios.
 
Ester, mi querida Ester, no se si es que hoy tengo un mal día, pero se me vuelven a inundar los ojos de lágrimas, por la inocencia de la una, y el tormento de la otra...Por la ignorancia de la pequeña, y el amor de la mayor...
Desgraciadamente sigue y seguirá sucediendo, y seguira partiendo corazones de fuera del entorno, que poco o nada pueden hacer cuando todo es encubierto, y cuando aun, los inocentes son engañados, amenazados, o simplemente cuando les ponen cargas de culpabilidad encima...
Tus relatos son tan autenticos, tan reales, como siempre digo, todos laten, amiga querida...
Me da un poco de "verguenza" de veras, comentar tus letras, pues tienen tanto valor, que nunca encuentro las palabras adecuadas, y creéme lo digo desde el corazón...
Besos mi poeta favorita...
Casi miro al lado para ver de quién hablas cuando dices que te da "un poco de vergüenza"comentar mis letras, no entiendo que te pase eso porque no sabes lo feliz que me haces al hacerlo y lo orgullosa que me siento de que una poeta como tú, me lea y me comente, para mi es un honor que te guste lo que escribo, así que me siento muy, muy agradecida. Un beso enorme, Sandra
 
Conmovedor relato. Parece imposible que estas aberraciones sucedan, pero es así. Todo lo que hagamos para evitar y prevenir estos delitos será poco.

Saludos solidarios.
Hola Antonio, es verdad que para la gente "normal" estos abusos horribles son aberrantes, no se puede comprender como un padre que debería cuidar, proteger, respetar y amar a sus hijos, pueda hacer estas cosas, solo imaginarlo es ya doloroso, ojalá estas cosas no pasaran. Muchas gracias por tus palabras y un abrazo.
 
Un gran poder tienes para salirte de tu piel y colarte en la mente de los protagonistas de tus relatos. Quizás por eso todo lo que cuentas suene tan real, tan dulce o tan duro; como la realidad misma vista desde distintos puntos de vista.
Un gran relato, narrado desde la inocencia de quien le tocó vivir, sin apenas saberlo aún, el cruel episodio de los abusos.
Un abrazote pascuero, Esther, y hasta la vuelta de las minivacaciones.
Hola Alonso, si q
 
Hola Alonso, si q
Hola Alonso, si q
Hola Alonso, si q
Como intentaba decir antes de haber hecho algo indebido, es muy dura esa situación, es tan cruel, tan terrible, que solo imaginarlo dan escalofríos. Ay, yo quisiera saber por qué escribo tanto sobre temas tristes si yo soy alegre y "normal"...luego pienso que si miro alrededor, no puedo dejar de ver todo eso que siempre nos afecta y nos duele. Cualquier día de estos voy a escribir algo alegre, jajaja. Un beso, Alonso, gracias como siempre por leer lo que escribo, y por ser tan amable en tus comentarios.
 
Es un relato maravilloso querida amiga
y con un final que te pone los pelos de puntas.
Gracias Esther por sorprenderme con éstas letras tuyas
sobre lo que sienten y sufren muchos niños a manos de los mayores.
Un beso, encantado de leerte.
Hola Eladio, y que triste ese abuso por parte de la persona que más debería querer y cuidar al hijo, imaginar algo así es bien cierto que pone los pelos de punta, ojalá estas situaciones no se dieran, pero por desgracia, son cosas que pasan con frecuencia y que muchas veces, la gente que está alrededor no lo ve o no lo quiere ver. Como le he comentado a Alonso, cualquier día "me suelto la melena" y escribo algo alegre...aunque no sé yo, porque mira que leo tu poesía, pero nada, que no se me pega tu ingenio y tu humor maravilloso. Un beso, Eladio, y muchas, muchas gracias.
 
Excelente y duro relato Esther sobre una mezquina realidad. La visión de como una niña percibe el manoseo y los abusos de su padre confundidos con el amor y el afecto con esa mirada de inocencia que solo tienen los niños respecto al sexo y aunque se siente incómoda en el más estricto secreto no acaba de asimilar y explicarse el abandono de su hermana, seguro el único secreto que no comparten.
Un placer leerte, magnífica prosa, muy bien enfocada con esa realidad que es posible porque la madre se mantiene al margen.

Abrazos y Feliz Día
Es que debe ser tan difícil entender y asimilar algo tan duro para un niño, ni siquiera lo entendemos los mayores, no por lo menos los adultos con sentimientos, las personas que queremos, cuidamos y respetamos a nuestros hijos, y los hijos que afortunadamente hemos recibido esa protección y ese cariño de nuestros padres. Ojalá eso tan terrible que cuento en el relato, no pasara. Un beso, Valentina, y muchas gracias por tu comentario siempre reflexivo y generoso.
 
Ayyy Esther, los hijos se quieren todos por igual, cada uno es como es y a cada uno hay que darle lo que en determinado momento necesita, no obstante siempre hay celillos entre los hermanos pero todo es reclamando cariño, todo el cariño siempre es poco. Me ha encantado leerte, atrapa la lectura de tus letras y no se puede parar de leer hasta llegar al final. Besazos con cariño y admiración.
Hola guapa, agradezco muchísimo tu visita a mis letras y tus siempre amables y generosos comentarios, es un orgullo para mi que me dediques parte de tu tiempo, un beso.
 
Guau, me llegó al alma este relato tan duro pero a la vez tan real, los casos que salen a la luz son solamente la punta del iceberg de este flagelo. Te felicito por este gran trabajo, por tu talento y por tu sensibilidad, amiga ! Abrazos
Hola Miguel, ¡que agradecida me siento por tus palabras! eres muy, muy amable conmigo, lo cierto es que es un tema sumamente terrible que por desgracia, pasa a nuestro alrededor y que ojalá se pudiera erradicar. Un beso, Miguel.
 
Ufff, qué asunto tan difícil de tratar y lo has abordado con una delicadeza extrema para lo duro que es.
Expresas con los ojos de una niña lo que a un adulto se le atragantaría. Genial el enfoque Esther. Felicidades!!!

Un abrazo

Palmira
Hola Palmira, que honor más grande tu visita a mis letras, que me dediques parte de tu tiempo y me comentes siempre tan generosamente, es un gran orgullo para mi, así que te doy las gracias y te mando un beso enorme.
 
Aunque parezcan dos gotas de agua; siempre será distinto el proceder.
Genial poema querida Esther, gracias por permitir disfrutar tu talento.

“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.
 
Muy bueno tu relato, lo he disfrutado mucho, recordando ciertos detalles, nosotros éramos seis, y contando a mis padres ocho en total, pues dormíamos todos en una cama de matrimonio unida a dos camas de ochenta, no había más, jajajaja, ese laberinto me gusta.

Lo que es un verdadero laberinto es dar con los textos de otros para leer, como este tuyo es reciente, he podido bajar a este desván de sueños a comentarte y saludarte un ratito.

Muchos besos y te felicito por el bonito relato, bien readaptado y ameno.
Hola Luci, que alegría que te haya gustado mi relato, me siento muy orgullosa por ello, yo te tengo que comentar el último de María y la chiflada, que lo leí inmediatamente y me encantó, pero no he tenido tiempo, solo quería que lo supieras. Un beso grande, Luci.
 
Aunque parezcan dos gotas de agua; siempre será distinto el proceder.
Genial poema querida Esther, gracias por permitir disfrutar tu talento.
Hola Ramipoeta, estoy encantada de que te haya gustado este relato tan duro, agradezco el tiempo y la atención que me has prestado y te doy las gracias además, por ser tan generoso conmigo, un abrazo.
 
Casi miro al lado para ver de quién hablas cuando dices que te da "un poco de vergüenza"comentar mis letras, no entiendo que te pase eso porque no sabes lo feliz que me haces al hacerlo y lo orgullosa que me siento de que una poeta como tú, me lea y me comente, para mi es un honor que te guste lo que escribo, así que me siento muy, muy agradecida. Un beso enorme, Sandra
Yo no soy poeta, Ester...Nunca seré poeta, solo escribo alguna palabra que por mi corazón se cruza, y entre mis labios se mezcla...Secuencias de vida, nada más, solo eso. No obstante agradezco el haberte conocido y mucho más leido, por este medio que a todos los que tenemos un sueño, nos da una almohada para dormir...
Un beso , mi niña...y gracias, por tus palabras, y por lo que de ti aprendo.
 
Es un gran relato y le di a me gusta por tu forma de escribirlo que atrapa al lector dsd el principio pero la historia es terrible. Eso no debería ocurrir. Esos padres no son padres sino malas personas. Es una historia que hiere el alma y llena de rabia al corazón. Te felicito. Escribes de maravilla.
 
“ No creo que pueda pedirse mucho más para un domingo por la tarde; lo que pasa es que es una desagradecida, ¡como si tuviera un plan mejor!”

Pobre mamá, está disgustada. Cuando mi hermana vivía en casa, le gustaba ayudar a la “tata”en la cocina después de terminar los deberes , y se divertía jugando conmigo. Le encantaba sentarse en el porche a leer, aunque cuando llegaba la tarde, se ponía nerviosa, no sé por qué. Ahora todo son excusas cuando le pedimos que venga a vernos. Yo creo que tiene celos porque papá me prefiere a mí. Antes le gustaba más estar con ella. Yo lo notaba. Cuando Elena acababa de merendar, la llevaba al laberinto del jardín y se perdían entre sus calles. Después, esa manía tonta que le entró de irse a un internado, como si no estuviera bien con nosotros… Lo raro fue que mi padre le diera permiso ¡Mira que preferir vivir en un colegio! ¡Y que drama cuando se fue! Mamá llorando, la tata limpiándose los ojos con disimulo, papá muy serio, y yo enfadada, porque tendría que dormir sola y no me gusta. Yo creo que por eso, a veces viene él y se mete en mi cama. Elena me pregunta muchas cosas, ¡que pesada es! Quiere que me vaya a vivir con ella, pero yo me niego: prefiero estar en casa, aunque no me gusten algunas cosas que no me atrevo a decir…Dice papá, que si viene de madrugada a mi habitación, es porque me quiere mucho, por eso se tumba a mi lado y me acaricia. “No le cuentes a nadie nuestro secreto, mamá se enfadaría porque creerá que te mimo demasiado.” Yo no lo cuento, desde luego que no, pero me gustaría que me quisiera un poco menos, como a Elena, que tiene celos de mí porque papá ya no la lleva al laberinto.

Un relato muy impactante. El final es delatador. Me gustan las historias contadas en primera persona, sobre todo cuando se trata de un niño/a. Por tu forma de escribir, me recordó a "El niño con el pijama de rayas". Mis felicitaciones. Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba