Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
El lagarto (Soneto alejandrino)
Es un lagarto verde que come de mi mano
todos esos insectos que atrapo en mi jardín,
somos buenos amigos desde que aquel verano
apareció en mi casa siendo un tierno alevín.
Le tengo gran cariño, pues es como un hermano,
lo llevo de una cuerda sujeta a un collarín
jamás lo muestro a nadie, cual mi pequeño arcano,
y a sus pequeñas patas les pongo un calcetín.
A veces está mustio, muy triste y abatido
se muestra desganado, sin ganas de comer,
y es que a mí me parece que está muy consentido.
He tenido un percance difícil de entender,
quería acariciarlo y un dedo me ha mordido,
¡de este maldito bicho, me quiero deshacer!
Es un lagarto verde que come de mi mano
todos esos insectos que atrapo en mi jardín,
somos buenos amigos desde que aquel verano
apareció en mi casa siendo un tierno alevín.
Le tengo gran cariño, pues es como un hermano,
lo llevo de una cuerda sujeta a un collarín
jamás lo muestro a nadie, cual mi pequeño arcano,
y a sus pequeñas patas les pongo un calcetín.
A veces está mustio, muy triste y abatido
se muestra desganado, sin ganas de comer,
y es que a mí me parece que está muy consentido.
He tenido un percance difícil de entender,
quería acariciarlo y un dedo me ha mordido,
¡de este maldito bicho, me quiero deshacer!
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