Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Yaces bajo el lago,
Encerrada por los tiempos,
Asesinada por mis manos,
Que nada de sutil fueron...
Ahora entregando alcatraces,
Y rezando con hipocresía,
Que no calma la culpa por hoy nacida,
De la profunda herida que ha quedado en mi alma,
Que deja su cicatriz en mi rostro...
Cuando en silencio te defendías,
Con cuchilladas débiles,
Con gritos de tu cuerpo,
Cuando placer pedías...
Mira ahora por siempre en el lago,
Con el peso de vuestros amantes caídos,
Seducidos por la avaricia de la lujuria,
Y yo aquí victorioso ante nada...
¿Porque las lágrimas ruedan por mi mejilla?
Curioso encuentro al llegar la doceava campanada,
Emerges de tu tumba eterna, gloriosa y celeste,
Miras mis ojos y lloras...
Un llanto ácido y profundo,
Con cuanta ternura intentas abrazarme,
Para darte cuenta que muerta estas,
Que si amor hubo por mí es demasiado tarde...
Golpeo una y otra vez el agua,
Tratando de romper la imagen,
¡Mi imagen! que se vuelven ondas eternas...
Fumo mi último cigarro y aun estas aquí,
Sentada a la luz de la luna,
Bañada por sus rayos de plata...
Tu desnudez me excita,
Y la frialdad de tu cuerpo me asusta...
Tus brazos me rodean y no resisto,
Tus besos se apoderan de mi voluntad,
Lentamente caigo en la cuenta,
Que estoy hundiéndome en tu santuario,
Porque aun después de muerte tu maldad no puede terminar,
Me abrazas tiernamente y me susurras palabras tiernas...
El frío me entume y mi corazón se detiene,
El agua pausadamente se apodera de mis pulmones,
¡Y tú! sonríes tranquilamente pegándome los pechos,
¡Aferradote a mi! te ahogue hace tanto tiempo,
En una noche similar... con peso en tus pies,
Con la carga de tu conciencia...
Más la culpa me ha perseguido,
Y aquí estoy cumpliendo mi destino,
Exonerando mis temores... termina ya de morir,
Para entonces revivir a la verdad...
Pues esta realidad fue solo un sueño,
Que ahora será solo un recuerdo o menos...
Y en esta profunda oscuridad mis oídos sangran,
No falta mucho tiempo... moriré... ¡Moriré!
Con un beso frío en los labios,
Y un toque ardiente de tu cuerpo...
Con la conciencia tranquila,
Y sin mirar hacia arriba...
Para sentirme en completa calma...
En este abismo,
En esta morada donde mis días tienen final....
Lord Vélfragor
Encerrada por los tiempos,
Asesinada por mis manos,
Que nada de sutil fueron...
Ahora entregando alcatraces,
Y rezando con hipocresía,
Que no calma la culpa por hoy nacida,
De la profunda herida que ha quedado en mi alma,
Que deja su cicatriz en mi rostro...
Cuando en silencio te defendías,
Con cuchilladas débiles,
Con gritos de tu cuerpo,
Cuando placer pedías...
Mira ahora por siempre en el lago,
Con el peso de vuestros amantes caídos,
Seducidos por la avaricia de la lujuria,
Y yo aquí victorioso ante nada...
¿Porque las lágrimas ruedan por mi mejilla?
Curioso encuentro al llegar la doceava campanada,
Emerges de tu tumba eterna, gloriosa y celeste,
Miras mis ojos y lloras...
Un llanto ácido y profundo,
Con cuanta ternura intentas abrazarme,
Para darte cuenta que muerta estas,
Que si amor hubo por mí es demasiado tarde...
Golpeo una y otra vez el agua,
Tratando de romper la imagen,
¡Mi imagen! que se vuelven ondas eternas...
Fumo mi último cigarro y aun estas aquí,
Sentada a la luz de la luna,
Bañada por sus rayos de plata...
Tu desnudez me excita,
Y la frialdad de tu cuerpo me asusta...
Tus brazos me rodean y no resisto,
Tus besos se apoderan de mi voluntad,
Lentamente caigo en la cuenta,
Que estoy hundiéndome en tu santuario,
Porque aun después de muerte tu maldad no puede terminar,
Me abrazas tiernamente y me susurras palabras tiernas...
El frío me entume y mi corazón se detiene,
El agua pausadamente se apodera de mis pulmones,
¡Y tú! sonríes tranquilamente pegándome los pechos,
¡Aferradote a mi! te ahogue hace tanto tiempo,
En una noche similar... con peso en tus pies,
Con la carga de tu conciencia...
Más la culpa me ha perseguido,
Y aquí estoy cumpliendo mi destino,
Exonerando mis temores... termina ya de morir,
Para entonces revivir a la verdad...
Pues esta realidad fue solo un sueño,
Que ahora será solo un recuerdo o menos...
Y en esta profunda oscuridad mis oídos sangran,
No falta mucho tiempo... moriré... ¡Moriré!
Con un beso frío en los labios,
Y un toque ardiente de tu cuerpo...
Con la conciencia tranquila,
Y sin mirar hacia arriba...
Para sentirme en completa calma...
En este abismo,
En esta morada donde mis días tienen final....
Lord Vélfragor