Nunca habia notado antes
el corazón de un árbol.
Estaba frondoso,
sus ramas invadía el jardín pequeño
y tuvimos que podarlo.
Esa mañana salio el sol,
el otoño estaba ya instalado,
cortamos algunas de sus grandes ramas…
Cure sus heridas,
regué su pie
hundido tan profundamente en la tierra,
da la sensación
de no querer moverse nunca de allí.
Me agarre a su tronco
para consolarme
y en mi mano izquierda,
debajo de la fina corteza
sentí su corazón
muy fuerte latiendo.
Estuve alli
hasta que se fue calmando,
mis manos acariciaron su tronco,
estaba casi tan asustada como el.
A la mañana siguiente
me acerque a su pie
lo rodee otra vez,
ya su corazón no latía,
me sosegó su fuerza,
sus hojas me cobijaron…
Yo seguí posando mi mirada en él,
deseé subirme en sus ramas
como hacen los mirlos,
guardar su frió tacto
en mi corazón,
saberlo siempre dueño del jardín
creciendo siempre
para cobijarme
como ángeles verdes del aire
echando su aliento,
como una madre.
el corazón de un árbol.
Estaba frondoso,
sus ramas invadía el jardín pequeño
y tuvimos que podarlo.
Esa mañana salio el sol,
el otoño estaba ya instalado,
cortamos algunas de sus grandes ramas…
Cure sus heridas,
regué su pie
hundido tan profundamente en la tierra,
da la sensación
de no querer moverse nunca de allí.
Me agarre a su tronco
para consolarme
y en mi mano izquierda,
debajo de la fina corteza
sentí su corazón
muy fuerte latiendo.
Estuve alli
hasta que se fue calmando,
mis manos acariciaron su tronco,
estaba casi tan asustada como el.
A la mañana siguiente
me acerque a su pie
lo rodee otra vez,
ya su corazón no latía,
me sosegó su fuerza,
sus hojas me cobijaron…
Yo seguí posando mi mirada en él,
deseé subirme en sus ramas
como hacen los mirlos,
guardar su frió tacto
en mi corazón,
saberlo siempre dueño del jardín
creciendo siempre
para cobijarme
como ángeles verdes del aire
echando su aliento,
como una madre.