Géminis 48
M.F.P.
El lienzo del naufragio
Pudiera ser que este lienzo naciera bajo el ruido inspirador del
terrorífico chirriar de las ruedas de aquellas vagonetas repletas
de cadáveres.
Pudiera ser que las hoces se olvidaran de las mieses y segaran
cabezas como pagano sacrificio al dios adorado por los
sacerdotes con olor a estiércol.
Pudiera ser que las caricias brotaran de manos cubiertas de
llagas, al tiempo que la fatiga luchaba contra el exigente
amanecer.
Pudiera ser que el amo recompensara a los campesinos con un
puñado de trigo por ser eslabones de la milenaria cadena
agrícola.
Este lienzo, pintado con letras de sangre, muestra, teñidas de
rojo, las verdes vegas ajenas allá a lo lejos, cerca del horizonte
donde se perdieron las esperanzas.
Este lienzo conoce las ruinas de la guerra, los fósiles de la
venganza y las puntas de las estrellas clavadas en los destinos
frustrados, todo ello pintado en tono metáfora de la miseria.
Este lienzo muestra sólidos barrotes clavados en los corazones de
los traicionados, muestra enfermedades del cuerpo y del alma y
muestra mujeres ciegas que no encuentran sus casas.
Este lienzo es un cementerio de tumbas adiestradas que reciben
muertos en innumerables filas y columnas, anónimos seres sin
remite, sin posibilidad de devolución.
Este lienzo vive aún, su voz dormida susurra canciones
patrióticas enseñadas a fuego lento, pensando todavía en la
liturgia de los adictos y en sus éticos mandamientos.
Venid a contemplar el lienzo que vive en el umbral de la sala de la
Sangre Pretérita.
Venid a inventariar los restos del naufragio que se produjo en el
Mar de las Libertades Perdidas.
Venid, planetas y satélites, para aprender cómo se pierde un
mundo en manos de un dios injusto.
Venid, mentes adolescentes con daltonismo para repudiar los
colores de la guerra.
Venid, venid todas, venid aves migratorias sin brújula:
llegando al lienzo descubriréis el Norte.
Géminis 48
M.F.P.
Abril 2013
Pudiera ser que este lienzo naciera bajo el ruido inspirador del
terrorífico chirriar de las ruedas de aquellas vagonetas repletas
de cadáveres.
Pudiera ser que las hoces se olvidaran de las mieses y segaran
cabezas como pagano sacrificio al dios adorado por los
sacerdotes con olor a estiércol.
Pudiera ser que las caricias brotaran de manos cubiertas de
llagas, al tiempo que la fatiga luchaba contra el exigente
amanecer.
Pudiera ser que el amo recompensara a los campesinos con un
puñado de trigo por ser eslabones de la milenaria cadena
agrícola.
Este lienzo, pintado con letras de sangre, muestra, teñidas de
rojo, las verdes vegas ajenas allá a lo lejos, cerca del horizonte
donde se perdieron las esperanzas.
Este lienzo conoce las ruinas de la guerra, los fósiles de la
venganza y las puntas de las estrellas clavadas en los destinos
frustrados, todo ello pintado en tono metáfora de la miseria.
Este lienzo muestra sólidos barrotes clavados en los corazones de
los traicionados, muestra enfermedades del cuerpo y del alma y
muestra mujeres ciegas que no encuentran sus casas.
Este lienzo es un cementerio de tumbas adiestradas que reciben
muertos en innumerables filas y columnas, anónimos seres sin
remite, sin posibilidad de devolución.
Este lienzo vive aún, su voz dormida susurra canciones
patrióticas enseñadas a fuego lento, pensando todavía en la
liturgia de los adictos y en sus éticos mandamientos.
Venid a contemplar el lienzo que vive en el umbral de la sala de la
Sangre Pretérita.
Venid a inventariar los restos del naufragio que se produjo en el
Mar de las Libertades Perdidas.
Venid, planetas y satélites, para aprender cómo se pierde un
mundo en manos de un dios injusto.
Venid, mentes adolescentes con daltonismo para repudiar los
colores de la guerra.
Venid, venid todas, venid aves migratorias sin brújula:
llegando al lienzo descubriréis el Norte.
Géminis 48
M.F.P.
Abril 2013