Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El lío bibliotecario
No hacía mucho que lo conocía. Coincidimos en la biblioteca de archivos, comunes y no comunes. Él, buscaba en los comunes su árbol genealógico. Yo, en los no comunes, la división imaginada; esa línea divisoria entre la realidad y la nostalgia; la razón de un futuro melancólico. Lo extraño era lógico, lo lógico era extraño. Buscaba los paréntesis, y entre paréntesis, al individuo siempre olvidado en un mundo conocido. Buscaba la causa, y encontré al asesino. Procuré no mostrarle la cara. De un estante cayó un libro, yo llevaba otro, y se rompió el silencio. Escuché los pasos acercándose livianos. Aquí comienza y termina el relato. Aunque parezca extraño, es lógico Extrañamente le devolví el libro, y lógicamente, él, le pegó un tiro. Yo solo era un sueño, pero él, él era un lío.
No hacía mucho que lo conocía. Coincidimos en la biblioteca de archivos, comunes y no comunes. Él, buscaba en los comunes su árbol genealógico. Yo, en los no comunes, la división imaginada; esa línea divisoria entre la realidad y la nostalgia; la razón de un futuro melancólico. Lo extraño era lógico, lo lógico era extraño. Buscaba los paréntesis, y entre paréntesis, al individuo siempre olvidado en un mundo conocido. Buscaba la causa, y encontré al asesino. Procuré no mostrarle la cara. De un estante cayó un libro, yo llevaba otro, y se rompió el silencio. Escuché los pasos acercándose livianos. Aquí comienza y termina el relato. Aunque parezca extraño, es lógico Extrañamente le devolví el libro, y lógicamente, él, le pegó un tiro. Yo solo era un sueño, pero él, él era un lío.
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