El llamado

Andres Zuñiga

Poeta fiel al portal
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Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Estrepitosa hemorragia en la noche despoblada
Que de sólo crepitar como le antoja
Carcome mi humanidad tan desalmada.

Y aquí estás, como un gorrión empedernido,
Empeñada en quitarle la libertad a mis andadas
Y clavarle clemente el último cuchillo
A mi pobre corazón que ya no es nada.

No quiero ser consciente del último suspiro,
No quiero darme cuenta de mi última pisada;
Más sé que estás, y estoy tranquilo
Aunque me lleves poco a poco y en tajadas.

Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Amé la soledad y sus coartadas,
Amo el sentirme sólo una cifra de la vida,
Así que no te regodees... pues no estoy aquí por tu llamada.
 
Última edición:
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Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Estrepitosa hemorragia en la noche despoblada
Que de sólo crepitar como le antoja
Carcome mi humanidad tan desalmada.

Y aquí estás, como un gorrión empedernido,
Empeñada en quitarle la libertad a mis andadas
Y clavarle clemente el último cuchillo
A mi pobre corazón que ya no es nada.

No quiero ser consciente del último suspiro,
No quiero darme cuenta de mi última pisada;
Más sé que estás, y estoy tranquilo
Aunque me lleves poco a poco y en tajadas.

Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Amé la soledad y sus coartadas,
Amo el sentirme sólo una cifra de la vida,
Así que no te regodees... pues no estoy aquí por tu llamada.
Una poesía que nos encierra en su contexto y deja las emociones vulnerables ante lo inevitable y pesaroso del recorrido.
Felicidades Andrés por este espectacular trabajo.
Le envío un caluroso abrazo.
Darío
 
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Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Estrepitosa hemorragia en la noche despoblada
Que de sólo crepitar como le antoja
Carcome mi humanidad tan desalmada.

Y aquí estás, como un gorrión empedernido,
Empeñada en quitarle la libertad a mis andadas
Y clavarle clemente el último cuchillo
A mi pobre corazón que ya no es nada.

No quiero ser consciente del último suspiro,
No quiero darme cuenta de mi última pisada;
Más sé que estás, y estoy tranquilo
Aunque me lleves poco a poco y en tajadas.

Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Amé la soledad y sus coartadas,
Amo el sentirme sólo una cifra de la vida,
Así que no te regodees... pues no estoy aquí por tu llamada.

Espero que te sorprenda avocado en tareas tan sentidas como estas líneas lúcidas que demandan tus energías...durante tu reposo, si es tu deseo, que venga. Saludos cordiales para ti Andrés.
 
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Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Estrepitosa hemorragia en la noche despoblada
Que de sólo crepitar como le antoja
Carcome mi humanidad tan desalmada.

Y aquí estás, como un gorrión empedernido,
Empeñada en quitarle la libertad a mis andadas
Y clavarle clemente el último cuchillo
A mi pobre corazón que ya no es nada.

No quiero ser consciente del último suspiro,
No quiero darme cuenta de mi última pisada;
Más sé que estás, y estoy tranquilo
Aunque me lleves poco a poco y en tajadas.

Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Amé la soledad y sus coartadas,
Amo el sentirme sólo una cifra de la vida,
Así que no te regodees... pues no estoy aquí por tu llamada.
Recorrido que deja un fermento de nostalgia contagiosa
pero asumida desde esa fortaleza por el amor y amor
hacia una soledad no engañosa.
felicidades, excelente y original poema lleno de plenitud
y pigmentos sinceros.
saludos siempre de luzyabsenta
 
Última edición:
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Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Estrepitosa hemorragia en la noche despoblada
Que de sólo crepitar como le antoja
Carcome mi humanidad tan desalmada.

Y aquí estás, como un gorrión empedernido,
Empeñada en quitarle la libertad a mis andadas
Y clavarle clemente el último cuchillo
A mi pobre corazón que ya no es nada.

No quiero ser consciente del último suspiro,
No quiero darme cuenta de mi última pisada;
Más sé que estás, y estoy tranquilo
Aunque me lleves poco a poco y en tajadas.

Cae la lluvia insensible en las calles silenciosas;
Amé la soledad y sus coartadas,
Amo el sentirme sólo una cifra de la vida,
Así que no te regodees... pues no estoy aquí por tu llamada.
Buen poema, excelente cierre.
Muchas gracias por compartir.
Saludos cordiales.
 

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