Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Era medianoche y en el cielo se veía brillar,
la luna se llamaba, una tristeza sentía llegar;
un llanto amargo del que inspiraba su dolor
una tormenta que le impedía sentir amor.
En la noche se llena de luminosidad,
en el día se le es difícil observar,
es la luna la que maneja el mar
y la que grita pidiendo libertad.
Los hombres asustados perecen,
entre los rayos blancos desaparecen,
otros como lobos empiezan a aullar
mientras las mujeres cuidan a sus hijos del mal.
El llanto de la Luna,
te transforma la vida en amargura,
el llanto de la Luna,
saca los duendes de las llanuras,
el llanto de la Luna,
destruye todo con su tristeza,
el llanto del inmortal:
el miedo renace, acecha la maldad.
la luna se llamaba, una tristeza sentía llegar;
un llanto amargo del que inspiraba su dolor
una tormenta que le impedía sentir amor.
En la noche se llena de luminosidad,
en el día se le es difícil observar,
es la luna la que maneja el mar
y la que grita pidiendo libertad.
Los hombres asustados perecen,
entre los rayos blancos desaparecen,
otros como lobos empiezan a aullar
mientras las mujeres cuidan a sus hijos del mal.
El llanto de la Luna,
te transforma la vida en amargura,
el llanto de la Luna,
saca los duendes de las llanuras,
el llanto de la Luna,
destruye todo con su tristeza,
el llanto del inmortal:
el miedo renace, acecha la maldad.
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