Mary Mura
Poeta veterano en el portal
El loco Jorge
Abandonado en tu mundo
en la maraña enredado
estás perdido tan solo
sufriente desamparado.
No es que nadie te visite
tu hermana se hace presente
pero en tu mente no encuentras
la protección que pretendes.
Hombre niño estás muy triste
llorando desesperado
acurrucado en un banco
confundido en el pasado.
Cuando sus ojos tú miras
se mezclan odio y ternura
y ante tanta desmesura
la gente se va alejando.
Cuando un dulce se te ofrece
te transformas en pequeño
defendiendo aquel juguete
transformándote en su dueño.
El loco Jorge te llaman
casi nadie se le acerca
pues a veces tu locura
hace que la gente tema.
Así lloras como un niño
hablando del hombre malo
que con camisa de fuerza
muchas veces te ha apresado.
¿De donde vendrá ese hombre?
¿Qué penurias ha pasado?
¿Cuántas lágrimas de pena
en su banco ha derramado?
El vacío de ese mundo
la del loco desquiciado
atormenta a todo cuerpo
con solo haberlo mirado.
Separa una fina línea
al cuerdo del alocado
el miedo es cruzar el surco
y pasar al otro lado.
Allí sigue el loco Jorge
clamando por sus hermanos
presente están en su mente
aunque no estén a su lado.
Mary Mura
Abandonado en tu mundo
en la maraña enredado
estás perdido tan solo
sufriente desamparado.
No es que nadie te visite
tu hermana se hace presente
pero en tu mente no encuentras
la protección que pretendes.
Hombre niño estás muy triste
llorando desesperado
acurrucado en un banco
confundido en el pasado.
Cuando sus ojos tú miras
se mezclan odio y ternura
y ante tanta desmesura
la gente se va alejando.
Cuando un dulce se te ofrece
te transformas en pequeño
defendiendo aquel juguete
transformándote en su dueño.
El loco Jorge te llaman
casi nadie se le acerca
pues a veces tu locura
hace que la gente tema.
Así lloras como un niño
hablando del hombre malo
que con camisa de fuerza
muchas veces te ha apresado.
¿De donde vendrá ese hombre?
¿Qué penurias ha pasado?
¿Cuántas lágrimas de pena
en su banco ha derramado?
El vacío de ese mundo
la del loco desquiciado
atormenta a todo cuerpo
con solo haberlo mirado.
Separa una fina línea
al cuerdo del alocado
el miedo es cruzar el surco
y pasar al otro lado.
Allí sigue el loco Jorge
clamando por sus hermanos
presente están en su mente
aunque no estén a su lado.
Mary Mura
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