carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gegenwesen / O El Loco
Herido del señorío del pasado, aquí voy,
pero, sin miedo, bufón de la historia y lo maltrecho,
andante en un presente que por verdades
pregunta, sí, por la verdad.
A la esencia inicial no susurro rechazo
ni inevitable perjurio; aquí voy,
locamente, tal vez equivocando el tino,
pero, como Dionisio, el revolcado,
nómada, con movimiento instintivo lejos
de esos imperios de error que pepetuan
la consciencia en lo fijo.
No suplico permiso, irrumpo. Venga
libertad de espíritu, ábranse los abismos o la puerta
de rescate, abundancia del maíz .
(Yum K'aax bendice), me separa
del risco por el que mi pie resbala.
Síganme lobos aullantes que yo ataco
con mis chistes en la noche. Buen humor
por veneno doy a la angustia.
Vencido, más que herido, como viví,
no existe miedo ya, sólo camino.
No llamaré al lobo que me asuste
ni acomodaré el ego para que surta males.
Soy un loco querendón, itinerante,
anarquista, si se quiere, pero noble.
Entre el sulphur vulgi de la multitud,
pernocto, pero, en la mañana a la faena.
Burlaré la tristeza que nos ata
o nos escupe por parejos con falsa euforia
de sus paladares, con cutre encono
de sus egoísmos e impulsividad destituyente
de cotidianos canallas y calculadores.
Aquí voy, en potencia cero,
con el cráneo deformado; pero yo lo decoro.
Le pongo la flor de mi alegría, biología dopaminal
de loco bueno, chispa que lo enciende
todo, lo espontáneo de alguna luz
en lo vacío; aquí voy, en medio de la multitud,
como fuego en el vulgar sulfuro.
03-04-1986 / Heideggerianas / Indice
Herido del señorío del pasado, aquí voy,
pero, sin miedo, bufón de la historia y lo maltrecho,
andante en un presente que por verdades
pregunta, sí, por la verdad.
A la esencia inicial no susurro rechazo
ni inevitable perjurio; aquí voy,
locamente, tal vez equivocando el tino,
pero, como Dionisio, el revolcado,
nómada, con movimiento instintivo lejos
de esos imperios de error que pepetuan
la consciencia en lo fijo.
No suplico permiso, irrumpo. Venga
libertad de espíritu, ábranse los abismos o la puerta
de rescate, abundancia del maíz .
(Yum K'aax bendice), me separa
del risco por el que mi pie resbala.
Síganme lobos aullantes que yo ataco
con mis chistes en la noche. Buen humor
por veneno doy a la angustia.
Vencido, más que herido, como viví,
no existe miedo ya, sólo camino.
No llamaré al lobo que me asuste
ni acomodaré el ego para que surta males.
Soy un loco querendón, itinerante,
anarquista, si se quiere, pero noble.
Entre el sulphur vulgi de la multitud,
pernocto, pero, en la mañana a la faena.
Burlaré la tristeza que nos ata
o nos escupe por parejos con falsa euforia
de sus paladares, con cutre encono
de sus egoísmos e impulsividad destituyente
de cotidianos canallas y calculadores.
Aquí voy, en potencia cero,
con el cráneo deformado; pero yo lo decoro.
Le pongo la flor de mi alegría, biología dopaminal
de loco bueno, chispa que lo enciende
todo, lo espontáneo de alguna luz
en lo vacío; aquí voy, en medio de la multitud,
como fuego en el vulgar sulfuro.
03-04-1986 / Heideggerianas / Indice