mamcardenal
Exp..
Tanto tiempo a cuestas de mí
que ya empiezo a pensar que soy otro.
Otro que tira de mí,
otro que asalta al mago
desde el mundo,
pasando por las veinte piruetas, más una,
que el desino va interponiendo.
Mi boca en sangre habla estrictamente,
busca su voz lejana,
mientras el mundo se mueve
hacia otra posición,
otros soles y hombros
que lo arrastren.
Ya mi borrachera se torna continua,
ya cada vez me duelen más las manos.
No podré más que subir,
calle arriba,
atravesando el desierto de mi piel,
la reina,
el rey,
y la dama.
No hallo más que cicatrices
de mi batalla,
hacia la sintonía con el mediterráneo sur.
Hoy me siento libre, simple,
entre los naranjos de mi tierra,
entre las personas que me miran extrañadas
después de saber que soy una piedra.
El mago, donde la bella dama desapareció
y hacía calor.
Anoche los grillos cantaban,
quise irme con ellos,
hacer desaparecer
los fantasmas que me rodean.
A veces me pregunto
¿por qué de mi chistera
nunca sale nada?
Miguel Cardenal
que ya empiezo a pensar que soy otro.
Otro que tira de mí,
otro que asalta al mago
desde el mundo,
pasando por las veinte piruetas, más una,
que el desino va interponiendo.
Mi boca en sangre habla estrictamente,
busca su voz lejana,
mientras el mundo se mueve
hacia otra posición,
otros soles y hombros
que lo arrastren.
Ya mi borrachera se torna continua,
ya cada vez me duelen más las manos.
No podré más que subir,
calle arriba,
atravesando el desierto de mi piel,
la reina,
el rey,
y la dama.
No hallo más que cicatrices
de mi batalla,
hacia la sintonía con el mediterráneo sur.
Hoy me siento libre, simple,
entre los naranjos de mi tierra,
entre las personas que me miran extrañadas
después de saber que soy una piedra.
El mago, donde la bella dama desapareció
y hacía calor.
Anoche los grillos cantaban,
quise irme con ellos,
hacer desaparecer
los fantasmas que me rodean.
A veces me pregunto
¿por qué de mi chistera
nunca sale nada?
Miguel Cardenal
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