Pues sí... menos mal que nos hicieron con libre albedrío para saber delimitar las fronteras entre el bien y el mal. En pocas palabras, somos dueños de nuestro propio miedo y si pecamos es porque sabemos que lo estamos haciendo, como dicen "pecamos sobre advertidos". En mi opinión personal, todos tenemos de buenos y malos y el mal se ramifica si no dejamos escapar esos demonios que llevamos dentro: avaricia, miedo, orgullo, etc. Me ha gustado tu poema. Te dejo repu, estrellas y saludos.