BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mal escritor no compone,
escribe sus versos al buen tun tun
y después se sirve una copa de vino
añejo, creyendo, y creyéndose
que hizo un poema milagroso.
Al mal escritor le asedian sus poemas,
espectros desnaturalizados que encadena
con más pena que gloria, desde un acantilado,
la orilla de un herbazal, sucio y tan seco
como lo está su memoria.
El mal escritor está lleno de fantasmas,
de créditos al banco, y de ausencias
previsibles; no contesta al teléfono,
no ocupa casas, no limpia la suya,
y no consume más que anabolizantes
para el desamor.
Cuando se encuentra en estado de gracia,
recibe con furia a las damiselas, y a las musas,
las llena de suspiros y de ayes.
En fin, que como en el castigo, va la penitencia,
no halla modo de salirse victorioso de ninguna
de sus empresas.
©
escribe sus versos al buen tun tun
y después se sirve una copa de vino
añejo, creyendo, y creyéndose
que hizo un poema milagroso.
Al mal escritor le asedian sus poemas,
espectros desnaturalizados que encadena
con más pena que gloria, desde un acantilado,
la orilla de un herbazal, sucio y tan seco
como lo está su memoria.
El mal escritor está lleno de fantasmas,
de créditos al banco, y de ausencias
previsibles; no contesta al teléfono,
no ocupa casas, no limpia la suya,
y no consume más que anabolizantes
para el desamor.
Cuando se encuentra en estado de gracia,
recibe con furia a las damiselas, y a las musas,
las llena de suspiros y de ayes.
En fin, que como en el castigo, va la penitencia,
no halla modo de salirse victorioso de ninguna
de sus empresas.
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