• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

El mañana que acecha-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Qué es este cielo tan inmenso

en esta laguna inquieta cuyo

titubeante melodioso crepúsculo

otorga raíz de certidumbre al

reposo de las estalactitas.

Oh deseo de dormir profundamente,

en tus labios sumergí mi alma

más de una ocasión, tú, que habitabas

el incierto ocaso de las podredumbres.

A ti, que habilitabas la rosa afligida

y el olor de los baúles. Sueño

con un paisaje inmenso de nieve,

águila broncínea cuyo atisbo puede

envenenar un lago de infinitas orquídeas

blancas. Tu cuerpo es una rosaleda

en sí; marcas con tu suave impronta

melodías de sueño y costumbres de depósito

calizo. En los cuarzos

que aún sueñan con los vestigios de un buque

horizontal y hundido, se mezclan los labios

del bosque, miren, arriba se suceden las mortandades

sin amuletos. En los pronósticos derribados

de estatuas estériles, se sueña todavía

con vulnerar patrias y condados, sangres

definitivamente abolidas cuando el suceso

imprevisto de la polvareda une manos con cuerpos.

Atados en un sin fin de amapolas odiadas.

Y te aman; los siglos anclados a sus huestes

sigilosas, los dueños de las factorías de seda,

los quebrantamientos de la división acorazada,

el fundamento de los hombres en su reino

de amatistas venideras. A ti

cuyo relámpago acusador vierte

su infecto líquido sobre las desparramadas

nogueras y chamizos secretos.

Reverberan impacientes los agostados

campos, las manivelas de los hospitales

públicos, las mareas de acontecimientos

sucintos, los claveles iniciales de un cuerpo

en su única dimensión. Octógono

cuyo mango ha perdido el sabor terrestre

del olvido, su mácula imperfecta.

Entonces, si el olvido es una mancilla,

por qué, oh dios del cielo, se vuelcan

tesoros sobre las islas abandonadas y remotas.

Por qué, si el cielo obtura los marcos

de las fotografías enhiestas, buscan

sus silencios fórmulas con que apaciguar

un duelo o un quebranto de leyes inestimables.

Una semilla es el subsuelo del lidiador,

su mácula invisible, su sueño devorador

de ortigas y silencio; mas, la dura lucha

y el combate, se dirimen sobre las tarimas

azules de los días perdidos en transportes.

Lo que no come hoy comerá mañana

y el silencio es tan crítico que el cielo

se asombrará al día, del alba que alguien

recibe en su boca inmaculada.

Tus propias vetustas manos

hoy sueños de una razón obligatoria

y apasionada, finge

corazón de terrenales combas magnéticas.

Las frondas, los elementos parciales,

el cielo hundido de las centrales

el cuerpo convexo de los espejos incendiados,

la marca ausente del niño que recibe la lección

automática, buscará el silencio más allá

de tener o no libros en sus cuevas.

Mientras, la luna será luna

con corazón o sin él, donde el hombre

impetra su fascinación por el astro dormido.

Y un círculo de amapolas negras

combatidas desde el cielo hasta la tierra

contemplará el abismo que desfila

entre gargantas oh, tan profundas.

Sillares de cómoda advertencia

en que la dislocación del ánimo

busca heliotropos, más cerca de los

labios, aplazando los labios para el mañana

que acecha.

Y tú buscas la acepción correcta

el ámbar de los labios contritos,

el alma espiritual de los objetos y las cosas,

hundidas con sus bocas en los ojos inmateriales,

en sus abismos impenetrables de silencio.
 
Qué es este cielo tan inmenso

en esta laguna inquieta cuyo

titubeante melodioso crepúsculo

otorga raíz de certidumbre al

reposo de las estalactitas.

Oh deseo de dormir profundamente,

en tus labios sumergí mi alma

más de una ocasión, tú, que habitabas

el incierto ocaso de las podredumbres.

A ti, que habilitabas la rosa afligida

y el olor de los baúles. Sueño

con un paisaje inmenso de nieve,

águila broncínea cuyo atisbo puede

envenenar un lago de infinitas orquídeas

blancas. Tu cuerpo es una rosaleda

en sí; marcas con tu suave impronta

melodías de sueño y costumbres de depósito

calizo. En los cuarzos

que aún sueñan con los vestigios de un buque

horizontal y hundido, se mezclan los labios

del bosque, miren, arriba se suceden las mortandades

sin amuletos. En los pronósticos derribados

de estatuas estériles, se sueña todavía

con vulnerar patrias y condados, sangres

definitivamente abolidas cuando el suceso

imprevisto de la polvareda une manos con cuerpos.

Atados en un sin fin de amapolas odiadas.

Y te aman; los siglos anclados a sus huestes

sigilosas, los dueños de las factorías de seda,

los quebrantamientos de la división acorazada,

el fundamento de los hombres en su reino

de amatistas venideras. A ti

cuyo relámpago acusador vierte

su infecto líquido sobre las desparramadas

nogueras y chamizos secretos.

Reverberan impacientes los agostados

campos, las manivelas de los hospitales

públicos, las mareas de acontecimientos

sucintos, los claveles iniciales de un cuerpo

en su única dimensión. Octógono

cuyo mango ha perdido el sabor terrestre

del olvido, su mácula imperfecta.

Entonces, si el olvido es una mancilla,

por qué, oh dios del cielo, se vuelcan

tesoros sobre las islas abandonadas y remotas.

Por qué, si el cielo obtura los marcos

de las fotografías enhiestas, buscan

sus silencios fórmulas con que apaciguar

un duelo o un quebranto de leyes inestimables.

Una semilla es el subsuelo del lidiador,

su mácula invisible, su sueño devorador

de ortigas y silencio; mas, la dura lucha

y el combate, se dirimen sobre las tarimas

azules de los días perdidos en transportes.

Lo que no come hoy comerá mañana

y el silencio es tan crítico que el cielo

se asombrará al día, del alba que alguien

recibe en su boca inmaculada.

Tus propias vetustas manos

hoy sueños de una razón obligatoria

y apasionada, finge

corazón de terrenales combas magnéticas.

Las frondas, los elementos parciales,

el cielo hundido de las centrales

el cuerpo convexo de los espejos incendiados,

la marca ausente del niño que recibe la lección

automática, buscará el silencio más allá

de tener o no libros en sus cuevas.

Mientras, la luna será luna

con corazón o sin él, donde el hombre

impetra su fascinación por el astro dormido.

Y un círculo de amapolas negras

combatidas desde el cielo hasta la tierra

contemplará el abismo que desfila

entre gargantas oh, tan profundas.

Sillares de cómoda advertencia

en que la dislocación del ánimo

busca heliotropos, más cerca de los

labios, aplazando los labios para el mañana

que acecha.

Y tú buscas la acepción correcta

el ámbar de los labios contritos,

el alma espiritual de los objetos y las cosas,

hundidas con sus bocas en los ojos inmateriales,

en sus abismos impenetrables de silencio.
Moldeada obra que barriendo gotas de sensaciones e
inquebrantables espacios de un sueño radiante
se hace pureza reparadora en esa busqueda
de un pensamiento siempre acechante. felicidades.
largo pero intenso poema, disfrute, felicidades.
luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba