Homar Letargo
Poeta recién llegado
Mi canto solitario se posa en las ramas de un otoño triste.
Cae una mañana llena de soles
En la miserable arena de mis ojos.
El viento gime y llora
Mientras una ola intangible remansa nuestras horas.
Duermen las estrellas en un cielo desecho por los besos
Y el vaivén de una oscura melodía
Me lleva a la rivera a conocer la vastedad de las flores y otras cosas
El mar está muerto
Pero su agua blanda tiembla
Por la corriente de tus venas
Y en mi yace la furia de un velero
Que navego por el océano de la luna.
Llegan pájaros a sobrevolar las palmeras de tus manos.
Que importa si es julio y vivimos un noviembre
Que importa si el mar está seco
Si desmesuradamente en la pupila fluye
El mar de nuestro amor.
En la miserable arena de mis ojos.
El viento gime y llora
Mientras una ola intangible remansa nuestras horas.
Duermen las estrellas en un cielo desecho por los besos
Y el vaivén de una oscura melodía
Me lleva a la rivera a conocer la vastedad de las flores y otras cosas
El mar está muerto
Pero su agua blanda tiembla
Por la corriente de tus venas
Y en mi yace la furia de un velero
Que navego por el océano de la luna.
Llegan pájaros a sobrevolar las palmeras de tus manos.
Que importa si es julio y vivimos un noviembre
Que importa si el mar está seco
Si desmesuradamente en la pupila fluye
El mar de nuestro amor.