rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
Me sorprendió la permanencia del mar
Detrás de ti, seguirte como una sombra
A donde fueras, y hundirse en tu prodigio
Como la mirada atenta de un padre,
Del que te vigila, ama y resguarda.
Me sorprendía distinguirlo
A espaldas de tu distancia,
Enredarse con sus garras de tigre
En las largas algas de tus cabellos
En perpetuo movimiento.
Me sorprendía el mar teñir la extensión
De tu presencia hábil día tras día,
Sin que tú misma a veces lo notaras.
Me era fácil encontrarte en los abismos
Que te rodeaban cuando te volvías ausencia.
Jamás lo hubiera dudado si me hubieras referido
Que eras tú el paisaje, las hojas que pisaba,
El crepúsculo desangrándose, la brisa flotante
O los jardines que te vieron correr y florecer
Como una prolongación de tu existencia
Y no lo hubiera imaginado si no lo hubiera vivido.
Me cautivó el secreto azul de tus misterios
Como una perla salobre que el mar custodiaba.
Me sorprendía la noche al oscurecerse el mar
Cuando finalmente te dormías, en lo alto
Como esas estrellas que sueñan ancladas al cielo.
Solías llevarlo puesto en el trajín de tus mañanas,
Era tu vestuario que se caía de tu armario,
Perfectamente visible en cuanto me sonrieras
Era mirarte desde lejos e impregnarse de tu sustancia,
Era pensarte y matizar el concierto de la soledad
Con el fantasma de tu ser metido en mi cuarto.
Ahora podría envejecer tranquilamente.
Yo sé que el destino me condujo hasta ahí,
Hasta la arena de tu superficie,
Hasta el ruido de tus roquedales,
Para habitar el centro de tu primavera,
Como un lugar que la tierra conservó intacto
Mientras la muerte existía fuera de sus fronteras,
Y para entrar en escena de tu escenario
Cuando con una rosa de tu mismo sortilegio
Me dieras tu –sí-divino sin siquiera pensarlo.
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