rescata al naufrago, le pidió
no llego, está demasiado lejos
pero míralo, se va a ahogar!
y de entre las bravas aguas, emergió la sombra de una ola
con forma de bella dama, diciéndole al naufrago que le rescataría.
El naufrago, embriagado por la belleza de la dama, y sin más remedio,
estando a punto de ahogarse, le agarró la mano que ésta le ofrecía
y ella, allí estaba, sobre las olas, como si fuera el oleaje piedra maciza, y él, implorando por su vida en penosos estertores
toda ella, bella, hecha de sombras; y él le agarró la mano...
y la tormenta, recia...
y como bruma, ella fue abrazándole
y él, desapareció en su interior
una ola pasó sobre ella y la hizo desaparecer.
Nada quedó.
La tormenta dio tregua.
Y un grito ahogado, el de quien sabe que Ya está muerto, silenció el cielo.
Tiene moraleja, pero los ojos miran el suelo y la voz busca alas que procuren aliviar el peso.
no llego, está demasiado lejos
pero míralo, se va a ahogar!
y de entre las bravas aguas, emergió la sombra de una ola
con forma de bella dama, diciéndole al naufrago que le rescataría.
El naufrago, embriagado por la belleza de la dama, y sin más remedio,
estando a punto de ahogarse, le agarró la mano que ésta le ofrecía
y ella, allí estaba, sobre las olas, como si fuera el oleaje piedra maciza, y él, implorando por su vida en penosos estertores
toda ella, bella, hecha de sombras; y él le agarró la mano...
y la tormenta, recia...
y como bruma, ella fue abrazándole
y él, desapareció en su interior
una ola pasó sobre ella y la hizo desaparecer.
Nada quedó.
La tormenta dio tregua.
Y un grito ahogado, el de quien sabe que Ya está muerto, silenció el cielo.
Tiene moraleja, pero los ojos miran el suelo y la voz busca alas que procuren aliviar el peso.