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Poeta que no puede vivir sin el portal
El maricahi empieza a tocar
se siente un poderoso vibrar.
El tañir de las cuerdas briosas
enrojece a las más pálida de las rosas.
Se dejan ver luces en las percheras
y al compás de acordes mexicanos,
suspiran y se deshacen en quimeras
las doncellas de dulces manos.
El rasgueo de cuerdas acompasado
y el llanto de un violín enamorado
nos llenan los ojos, nos sacuden el alma.
Se van los enojos y el pecho se inflama.
El mariachi nos llena de valor
y augura un futuro recio.
Cuando se mantiene el calor
de quien pago un alto precio.
Donde se escuchen esos acordes
se sabrá que salieron de este suelo.
Cimbraran el centro de plazas y sus bordes
haciendo que las almas levanten el vuelo.
Con las mejillas arrasadas
y el corazón en una mano
nos hace gritar por las calzadas:
Soy Mexicano y el mundo... es mi hermano.
se siente un poderoso vibrar.
El tañir de las cuerdas briosas
enrojece a las más pálida de las rosas.
Se dejan ver luces en las percheras
y al compás de acordes mexicanos,
suspiran y se deshacen en quimeras
las doncellas de dulces manos.
El rasgueo de cuerdas acompasado
y el llanto de un violín enamorado
nos llenan los ojos, nos sacuden el alma.
Se van los enojos y el pecho se inflama.
El mariachi nos llena de valor
y augura un futuro recio.
Cuando se mantiene el calor
de quien pago un alto precio.
Donde se escuchen esos acordes
se sabrá que salieron de este suelo.
Cimbraran el centro de plazas y sus bordes
haciendo que las almas levanten el vuelo.
Con las mejillas arrasadas
y el corazón en una mano
nos hace gritar por las calzadas:
Soy Mexicano y el mundo... es mi hermano.
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