El marido y el amante
Espero que platiquemos
lo más amable posible;
estoy bastante apacible
¿de qué sugiere que hablemos?
Aunque no nos conocemos
algo existe que nos une,
¿qué motivo nos reúne?
me tiene usted intrigado
¡ya no sea exagerado:
es hora que el tema acune!
Hoy me enteré sin querer
y el dolor me está matando;
¿de qué me está usted hablando?
¡por Dios, lo quiero saber!
Se trata de mi mujer,
a quien mi vida le he dado,
he vivido enamorado
pensando que ella lo estaba,
pero no.... pues me engañaba
¡y me siento destrozado!
(Yo...le escuchaba callado,
no quería interrumpirlo,
pero tuve que decirlo:
sin que me viera turbado).
Entonces...¿ya está enterado?
¿sabe....quién es el amante?
(pude mirar su semblante,
escuché su voz quebrada
ya no pudo decir nada
solo se quedó expectante)
(No quise ser imprudente,
esperé que se calmara
para que bien escuchara,
pues lo tenía de frente.
No por querer ser valiente
ni verlo cual enemigo;
muy sincero se los digo,
no quería destrozarlo,
él debía asimilarlo,
¡pues le engañaba conmigo!)
Me dijo que separada
de usted estaba viviendo,
¡pero te estaba mintiendo!
¡ha sido muy descarada!
¡Ya no quiero saber nada!
¡puede quedarse con ella!
su mujer será muy bella,
pero mi amor no merece,
deje....que a su hogar regrese
...no le formule querella.
De sus vidas me despido,
tranquilo puede quedarse,
no tiene que preocuparse
¡pues sigue siendo el marido!
(Quedó en la mesa tendido
como aceptando su suerte;
mas se
Siempre me hace sonreír cuando no reír mucho con la forma alegre y salerosa con que plantea usted temas que pudieran narrrarse en plan trágico, pero su excelente pluma consigue quitarle hierro al asunto y mostrarnos el lado divertido, además y para mayor disfrute lo hace con un dominio extraordinario de las formas poéticas.
Encantado de disfrutar con su arte Alfredo.
Un abrazo
Jon