carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
a mis hermanas oscuras, a las Erides
Así como el ladrón para sí roba,
yo intervendré en el paro de asaltos y violencias,
cosecharé el anti-hurto que permita
el rescate de lo mío.
Porque yo presto al hombre collares de vanadio
y una talega con virtudes del mañana.
Cuelgo mis pendientes a los hombres
cuando aún no han nacido para el día.
La delicia y sus mitos son míos.
No los cederé al vandalismo de las generaciones.
La narratividad de días heroicos
es el licor que preparo
para mis ángeles con sed,
anhelosos de regresar
a las aguas y lavarse.
La poesía es la invocación en mi nombre.
Estarán en mi llamado mis co-mandatarios,
mis hermanos postizos, mis amantes,
los que harán de su vivir pasión, maroma,
atentados, vorágine y peligro.
Bien que se vale lo que hacen. Me aman.
Robaré por ellos la delicia, beberé
de mis antípodas la sangre, memorias enterradas,
el abandono en la pura biología; botín de mitos
rescataré por los míos, que son hoy
los desconocidos, reprimidos, olvidados...
Sin ellos, Yo La Intrusa, ¿para qué sirvo?
Yo, en discordia, soy rescatadora, útil, imprescindible
y a los que me aman, sin temor, les ayudo
a empujar la piedra cima arriba, a sudar el afán
de interés propio, lo más justo del individualismo,
hasta el lugar donde está lo mejor y más secreto
de la identidad unitaria con lo colectivo.
4-4-1992 / Del libro «Yo soy la muerte»,
publicado en 2007
http://carloslopezdzur.blogspot.com/
http://ocnaranja.blogspot.com/
http://clopezdzur.blogspot.com/
Así como el ladrón para sí roba,
yo intervendré en el paro de asaltos y violencias,
cosecharé el anti-hurto que permita
el rescate de lo mío.
Porque yo presto al hombre collares de vanadio
y una talega con virtudes del mañana.
Cuelgo mis pendientes a los hombres
cuando aún no han nacido para el día.
La delicia y sus mitos son míos.
No los cederé al vandalismo de las generaciones.
La narratividad de días heroicos
es el licor que preparo
para mis ángeles con sed,
anhelosos de regresar
a las aguas y lavarse.
La poesía es la invocación en mi nombre.
Estarán en mi llamado mis co-mandatarios,
mis hermanos postizos, mis amantes,
los que harán de su vivir pasión, maroma,
atentados, vorágine y peligro.
Bien que se vale lo que hacen. Me aman.
Robaré por ellos la delicia, beberé
de mis antípodas la sangre, memorias enterradas,
el abandono en la pura biología; botín de mitos
rescataré por los míos, que son hoy
los desconocidos, reprimidos, olvidados...
Sin ellos, Yo La Intrusa, ¿para qué sirvo?
Yo, en discordia, soy rescatadora, útil, imprescindible
y a los que me aman, sin temor, les ayudo
a empujar la piedra cima arriba, a sudar el afán
de interés propio, lo más justo del individualismo,
hasta el lugar donde está lo mejor y más secreto
de la identidad unitaria con lo colectivo.
4-4-1992 / Del libro «Yo soy la muerte»,
publicado en 2007
http://carloslopezdzur.blogspot.com/
http://ocnaranja.blogspot.com/
http://clopezdzur.blogspot.com/