Alfonso Espinosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si pudiésemos un día,
un siglo, volver atrás...
El mejor de los viajes,
nos habría de encantar.
Un idioma se imponía.
Una lengua sin fronteras.
Una belleza perdida.
En un siglo nada mas.
Nos cantaban alegrías.
Nos cantaban las tristezas.
Arrebataban peligros.
Las horas nos las tocaban.
Eran regalo sonoro
de algunos grandes maestros.
Otros, con su sencillez ,
escucharlas, un placer.
Aun recuerdo, en mi niñez,
el sonar de las campanas.
Los tolones de las vacas
con sus carros que cantaban.
Y con sus aros de hierro,
los caminos los marcaban.
Eran ruidos naturales
por los valles y los montes.
Y los pueblos sin motores,
sin coches y din tractores.
Si pudiesemos, un día,
un siglo, volver atrás.
El mejor de los viajes,
a un mundo lejos ya.
Ahora: Vivimos mejor?
Cuando consumimos mas
De lo que la naturaleza da.
El problema se presenta.
Nuestros hijos pagarán.
EL TIEMPO NOS JUZGARÁ
Alfonso Espinosa
un siglo, volver atrás...
El mejor de los viajes,
nos habría de encantar.
Un idioma se imponía.
Una lengua sin fronteras.
Una belleza perdida.
En un siglo nada mas.
Nos cantaban alegrías.
Nos cantaban las tristezas.
Arrebataban peligros.
Las horas nos las tocaban.
Eran regalo sonoro
de algunos grandes maestros.
Otros, con su sencillez ,
escucharlas, un placer.
Aun recuerdo, en mi niñez,
el sonar de las campanas.
Los tolones de las vacas
con sus carros que cantaban.
Y con sus aros de hierro,
los caminos los marcaban.
Eran ruidos naturales
por los valles y los montes.
Y los pueblos sin motores,
sin coches y din tractores.
Si pudiesemos, un día,
un siglo, volver atrás.
El mejor de los viajes,
a un mundo lejos ya.
Ahora: Vivimos mejor?
Cuando consumimos mas
De lo que la naturaleza da.
El problema se presenta.
Nuestros hijos pagarán.
EL TIEMPO NOS JUZGARÁ
Alfonso Espinosa
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