joanna_dt
Poeta adicto al portal
EL MIEDO:
Se apropia del sosiego
y empuña el alma
contra el inocente pío,
se adhiere a la piel,
-infiltra la sangre-
no se detiene...
implacable va por su presa
¡No hay nadie quién le salve!
Cántico perpetuo
que ensordece los oídos,
repite incesante
sus inicuos gritos,
-tiembla la tierra-
impregnada toda...
de un hedor agónico
¡El estigma del bastardo afecto!
Se apropia del sosiego
y empuña el alma
contra el inocente pío,
se adhiere a la piel,
-infiltra la sangre-
no se detiene...
implacable va por su presa
¡No hay nadie quién le salve!
Cántico perpetuo
que ensordece los oídos,
repite incesante
sus inicuos gritos,
-tiembla la tierra-
impregnada toda...
de un hedor agónico
¡El estigma del bastardo afecto!
LA FÉ:
Se apropia del temor
que tenía latente
sin ínfima pena
el fulgor retorna sin broza,
-depura la sangre-
calma la sed...
nada la contamina,
¡Oxigenada y límpida esperanza!
Su armonía marcada
a tres voces
y los violines como fondo,
alivia los cuerpos,
-en efluvio de agua fresca-
todo es tibio...
el abrazo trae consigo
¡La gracia del piadoso afecto!
Se apropia del temor
que tenía latente
sin ínfima pena
el fulgor retorna sin broza,
-depura la sangre-
calma la sed...
nada la contamina,
¡Oxigenada y límpida esperanza!
Su armonía marcada
a tres voces
y los violines como fondo,
alivia los cuerpos,
-en efluvio de agua fresca-
todo es tibio...
el abrazo trae consigo
¡La gracia del piadoso afecto!
EL MIEDO Y LA FÉ:
Se apoderan del espíritu,
a su antojo lo caminan
abriendo una rendija,
¿quién perdurará?
-no se ve salida-
mientras...
en el medio
¡Combatiente en el silencio la vida!
Se apoderan del espíritu,
a su antojo lo caminan
abriendo una rendija,
¿quién perdurará?
-no se ve salida-
mientras...
en el medio
¡Combatiente en el silencio la vida!
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