Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL MILAGRO
Incorpórea vista, amalgamada,
puente con misterio, halo iridiscente,
la tierra empolla ya, amorosamente,
la semilla viajera sepultada.
Nueve lunas y luego la alborada
en la que el padre Sol cálido asciende,
la luz del brazo protector extiende
para ese brote que la cuna horada.
El árbol del milagro ya ha nacido
brotó la esperanzada fantasía
habrá paz con amor, habrá alegría.
Bellas flores tendrá, vivirá en nido,
ya no habrá armas, odio, ni la porfía
y es porque ha germinado otra utopía.
Hector Alberto Villarruel
Incorpórea vista, amalgamada,
puente con misterio, halo iridiscente,
la tierra empolla ya, amorosamente,
la semilla viajera sepultada.
Nueve lunas y luego la alborada
en la que el padre Sol cálido asciende,
la luz del brazo protector extiende
para ese brote que la cuna horada.
El árbol del milagro ya ha nacido
brotó la esperanzada fantasía
habrá paz con amor, habrá alegría.
Bellas flores tendrá, vivirá en nido,
ya no habrá armas, odio, ni la porfía
y es porque ha germinado otra utopía.
Hector Alberto Villarruel