Corpse
Poeta fiel al portal
El silencio reina dentro de este cuarto donde te abraza la muerte con su fría túnica.
La fe es indispensable en estos momentos de locura
y sin cordura y con demencia escribo estas líneas somnolientas que desean desfallecer en el vaivén de los lamentos.
A lo lejos...
Se vislumbran pequeñas luces y mi reflejo en la gélida ventana donde he encontrado al criminal de mis propios sueños,
culpable me he declarado,
blasfemo y pelandusco a las tiranías que he cometido y con cobardía mirar no quise.
Dulce noche, misterios traes contigo, donde el manto nocturno tiene ojos que te dejan el corazón dentado de remordimientos.
Larga noche es la mía el día de hoy,
largos los pesares que deberé arrancar de muy adentro mío.
La escritura, mi descanso, mi fuga, mis lágrimas... Mi corazón.
Alma rota ha quedado al conocer mi verdad.
Mis demonios alebrestados están por movimientos del corazón,
salir desean nuevamente para consumir toda felicidad compartida.
Distraído estuve por tan bellas letras que mis labios abrazaron su sabiduría y perdón.
Pequeño ángel, duerme en los pasillos del edén, mientras yo vigilare las alas de tu alma...
La fe es indispensable en estos momentos de locura
y sin cordura y con demencia escribo estas líneas somnolientas que desean desfallecer en el vaivén de los lamentos.
A lo lejos...
Se vislumbran pequeñas luces y mi reflejo en la gélida ventana donde he encontrado al criminal de mis propios sueños,
culpable me he declarado,
blasfemo y pelandusco a las tiranías que he cometido y con cobardía mirar no quise.
Dulce noche, misterios traes contigo, donde el manto nocturno tiene ojos que te dejan el corazón dentado de remordimientos.
Larga noche es la mía el día de hoy,
largos los pesares que deberé arrancar de muy adentro mío.
La escritura, mi descanso, mi fuga, mis lágrimas... Mi corazón.
Alma rota ha quedado al conocer mi verdad.
Mis demonios alebrestados están por movimientos del corazón,
salir desean nuevamente para consumir toda felicidad compartida.
Distraído estuve por tan bellas letras que mis labios abrazaron su sabiduría y perdón.
Pequeño ángel, duerme en los pasillos del edén, mientras yo vigilare las alas de tu alma...