nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
El viejo calendario de la alcoba guardaba bajo su polvo algunas hojas de meses pasados, en los que todo brillaba por sí solo; hasta llegar el fatídico día que fue imprevisible saber lo que iba a ocurrir. Una noche de tormenta despertó a Doryan, una bella mujer que escribía en su tiempo libre, libros un poco extraños, pero ella se sentía orgullosa por lo inexplicable que ocurría con sus obras cuando las dejaba sobre el papel impresas.
Con el paso del tiempo descubrió que todo lo que salía de su mente, era capaz de poder hacerlo realidad.
Un día en su alcoba escribía con mucho énfasis que viviría en un mundo perfecto, pero sin saber cómo, desapareció dejando sus hojas a medio escribir en aquella mesa, dejando las estanterías repletas de bellas obras que con el tiempo había ido escribiendo.
Inesperadamente se levantó una tormenta arrastrando una polvareda algo extraña hasta su alcoba, dejando todo cubierto de polvo y al instante unas telarañas dejaron sus telares por todos sus libros.
Desde entonces todo quedó cubierto de ese polvo perpetuo que era imposible quitarlo. Cuenta la leyenda que Doryan dejó este mundo de una forma inexplicable, no sabiendo nadie lo que llegó a escribir en aquellos momentos.
Desde entonces, cuando se acerca una tormenta, amanece una hoja de su nuevo libro escrita y en aquella alcoba sigue el viejo calendario que señala el día de lo ocurrido. Este hecho sigue siendo un misterio sin resolver en el día de hoy.
Tere B.O
05-03-2014
05-03-2014
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