Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
​Esbeltas palmeras
adornan el campo,
arbustos amargos
en lo alto de una colina,
a lo lejos cactus y
ortigas creciendo,
enjambres de moscas
en el aire caliente.
Sueño agitado...
violenta tormenta,
paisaje vivo, picos agudos,
cerca de penetrar
el misterio de la niebla,
allá un buitre antes del vuelo,
monstruo indomable.
Noche de sombras,
grises reflejos,
un grito se oye,
voz agitada que
suena en lo profundo:
!Siente el dolor que
llora con la desgracia,
mira su cara oculta
entre las nubes,
graba su rostro!
Monstruo de plumas negras,
tranquilo entre el
fragor de los truenos,
no muy lejos se desliza
entre la oscuridad del espacio.
El cielo enorme,
impotente ante su vuelo,
las estrellas en la
profunda soledad del cielo
parpadean asombradas ante
el buitre vil
de alas inmóviles.
adornan el campo,
arbustos amargos
en lo alto de una colina,
a lo lejos cactus y
ortigas creciendo,
enjambres de moscas
en el aire caliente.
Sueño agitado...
violenta tormenta,
paisaje vivo, picos agudos,
cerca de penetrar
el misterio de la niebla,
allá un buitre antes del vuelo,
monstruo indomable.
Noche de sombras,
grises reflejos,
un grito se oye,
voz agitada que
suena en lo profundo:
!Siente el dolor que
llora con la desgracia,
mira su cara oculta
entre las nubes,
graba su rostro!
Monstruo de plumas negras,
tranquilo entre el
fragor de los truenos,
no muy lejos se desliza
entre la oscuridad del espacio.
El cielo enorme,
impotente ante su vuelo,
las estrellas en la
profunda soledad del cielo
parpadean asombradas ante
el buitre vil
de alas inmóviles.
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