Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
En el momento de la despedida, cristales rotos.
Y un par de corazones suicidas que se desmontan.
Y un beso, tan sólo nos quedó eso…
Nada más que aire, nada más que alientos.
Una tenue mirada y mil recuerdos para el desván
Ya no quedan más llantos, ya no quedan guerras.
Y un silencio abismal.
Y sudores y escalofríos.
Donde hubo fuego, ni cenizas quedan.
Llegó el momento de la despedida,
Llegó el momento de decirnos “adiós”.
¿Qué será de mí sin ti?
¿Qué era de mí contigo?
Fuimos fuego en la tormenta
y ahora somos hojas secas,
de un triste árbol caído.
Y un par de corazones suicidas que se desmontan.
Y un beso, tan sólo nos quedó eso…
Nada más que aire, nada más que alientos.
Una tenue mirada y mil recuerdos para el desván
Ya no quedan más llantos, ya no quedan guerras.
Y un silencio abismal.
Y sudores y escalofríos.
Donde hubo fuego, ni cenizas quedan.
Llegó el momento de la despedida,
Llegó el momento de decirnos “adiós”.
¿Qué será de mí sin ti?
¿Qué era de mí contigo?
Fuimos fuego en la tormenta
y ahora somos hojas secas,
de un triste árbol caído.
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