DEL PEDREGAL
Poeta fiel al portal
Por donde el río dejó su cicatriz,
camino.
Valles y montañas he de acarrear,
irresuelto en mi albedrío
como una gota sin hilo.
(Dos giros de cielo)
Vaticino un monte que se añade a lo lejos,
un ancho vericueto de empeños y destellos.
Y voy, intrincado en su misterio,
voy...
(Siento un puño de tierra bien dentro latir)
¿Qué me impulsa a su pulso seguir?
No me sé contestar, no lo sé.
Tantas preguntas que no me respondo.
Sigo por este hueco insoldable de piedras.
Parece que el mar se alejo alguna vez de aquí,
que de jardines azules estuvo habitado.
Hoy yo lo desgarro de sanco en sanco.
(El horizonte cada vez más alto)
De rumbo ligero mis manos trepan,
sediento busco su sombra.
Ya casi llego...
(Monte arriba)
No hay agua para el mate,
sólo yerba.
camino.
Valles y montañas he de acarrear,
irresuelto en mi albedrío
como una gota sin hilo.
(Dos giros de cielo)
Vaticino un monte que se añade a lo lejos,
un ancho vericueto de empeños y destellos.
Y voy, intrincado en su misterio,
voy...
(Siento un puño de tierra bien dentro latir)
¿Qué me impulsa a su pulso seguir?
No me sé contestar, no lo sé.
Tantas preguntas que no me respondo.
Sigo por este hueco insoldable de piedras.
Parece que el mar se alejo alguna vez de aquí,
que de jardines azules estuvo habitado.
Hoy yo lo desgarro de sanco en sanco.
(El horizonte cada vez más alto)
De rumbo ligero mis manos trepan,
sediento busco su sombra.
Ya casi llego...
(Monte arriba)
No hay agua para el mate,
sólo yerba.
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