luna isabella
Poeta recién llegado
Diste rienda suelta a tu siniestra imaginación
maniobrando con saña, con cautela,
entretejiendo con altivez tu propia tesela,
con el peso de la arrogancia en tu creación.
Con extracto de escorpión
mutilaste a la mujer, disfrazada de mucama
atrapando en su interior a la dama
en cuyo vientre escondiste el aguijón
Enfrascaste los suspiros en tu ego,
los agujeros, los vacíos hechos de soberbia
los maquinaste a tu conveniencia,
a tu oprobiosa demencia.
Y ríes y te engrandeces vanamante,
te embelesa el atractivo pintoresco
y te jactas porque atraes las miradas,
porque recibes trofeos.
Y te endiosas en tu lujurioso museo
sellando las voces, con asfalto
esculpiendo los deseos ajenos,
creando a tu manera.
¿Cuál sera el éxodo de tu obra
cuando despierte la impaciencia disfrazada de cobra?
Cuando el cansancio se enseñoree de la dama
y la dama dé a luz a la fiera
y se arranque el antifaz de mucama,
cuando su lengua afilada te quiera
y comienze a apuñalar el vacio,
cuando su ira libere el suspiro
y haga tus piedras martirio
atrofiando tu piel de papiro....
Cuando el mosaico en su delirio
arranque las caretas
arañando tus mejillas,
cuando, indómita la fiera,
doblegue tus rodillas
y sea tu "yo" lucrado
al final devorado
por la mano frágil que hoy doblegas.
Agotaste hasta la última gota de imaginación
dándole vida a tu lunática obra
y te endiosas vanamente
con tu divina creación,
con el arte y el buen gusto...
Por ahora, la dama disfrazada de mucama
pone daga al sentido del gusto...
maniobrando con saña, con cautela,
entretejiendo con altivez tu propia tesela,
con el peso de la arrogancia en tu creación.
Con extracto de escorpión
mutilaste a la mujer, disfrazada de mucama
atrapando en su interior a la dama
en cuyo vientre escondiste el aguijón
Enfrascaste los suspiros en tu ego,
los agujeros, los vacíos hechos de soberbia
los maquinaste a tu conveniencia,
a tu oprobiosa demencia.
Y ríes y te engrandeces vanamante,
te embelesa el atractivo pintoresco
y te jactas porque atraes las miradas,
porque recibes trofeos.
Y te endiosas en tu lujurioso museo
sellando las voces, con asfalto
esculpiendo los deseos ajenos,
creando a tu manera.
¿Cuál sera el éxodo de tu obra
cuando despierte la impaciencia disfrazada de cobra?
Cuando el cansancio se enseñoree de la dama
y la dama dé a luz a la fiera
y se arranque el antifaz de mucama,
cuando su lengua afilada te quiera
y comienze a apuñalar el vacio,
cuando su ira libere el suspiro
y haga tus piedras martirio
atrofiando tu piel de papiro....
Cuando el mosaico en su delirio
arranque las caretas
arañando tus mejillas,
cuando, indómita la fiera,
doblegue tus rodillas
y sea tu "yo" lucrado
al final devorado
por la mano frágil que hoy doblegas.
Agotaste hasta la última gota de imaginación
dándole vida a tu lunática obra
y te endiosas vanamente
con tu divina creación,
con el arte y el buen gusto...
Por ahora, la dama disfrazada de mucama
pone daga al sentido del gusto...
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