Alentó el cielo raso al frío.
Venus presidió la tarde,
se meció casi inapreciable
en el agua de la playa.
Las olas subrayaban la arena
alargando las primeras luces de la noche
como si verticalmente se hundieran
en su vientre negro.
Caminamos por todo el muelle
bebiéndonos los metros
que nos llevan hasta casa,
disfrutando del frío
que nos envolvía la cara.
Constatamos el privilegio
de vivir donde vivimos,
y sorbimos este tiempo
como si de un buen vino se tratase.
Acune mis sueños en la caminata,
hablamos los dos casi al mismo tiempo.
Llegamos a casa sin prisa,
y como muchas veces
leímos en silencio
en los disputados sillones
del cuarto de la ventana del norte.
Venus presidió la tarde,
se meció casi inapreciable
en el agua de la playa.
Las olas subrayaban la arena
alargando las primeras luces de la noche
como si verticalmente se hundieran
en su vientre negro.
Caminamos por todo el muelle
bebiéndonos los metros
que nos llevan hasta casa,
disfrutando del frío
que nos envolvía la cara.
Constatamos el privilegio
de vivir donde vivimos,
y sorbimos este tiempo
como si de un buen vino se tratase.
Acune mis sueños en la caminata,
hablamos los dos casi al mismo tiempo.
Llegamos a casa sin prisa,
y como muchas veces
leímos en silencio
en los disputados sillones
del cuarto de la ventana del norte.
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