Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El mundo de afuera….
Me pellizco el alma, me doy cuenta
que no sigo allí, donde ha sido mi hogar,
el sitio es extraño se ha movido todo,
no es la misma casa y al parecer
otro soy yo.
Mi mascota Terri
ahora es un chihuahua,
subiendo paredes persigue
fantasmas por la habitación;
los peces que caminan
sobre una pecera, hacen
pompas de vinagre picante
a las que temen los gatos
que por aquí vuelan.
Una salamandra subida
en el techo
de la llama que habita,
coloca su bola de aguas azules
para ver el mundo
adentro y afuera,
sopesar el clima, decidir
si es bueno o malo salir.
El aire en suspenso, no circula
parece medita y las flores violetas
en los maceteros
sacan sus raíces
a tomar un sorbo de luz
para que la savia nutra su color.
El día, es como la noche
todo parece se quiere dormir...
la luz de una vela bosteza sobre
el candelero, le pide a Morfeo asilo
en el sueño antes de morir.
Una voz lejana como hilo de eco
resonando suave, con la voz
de alguien que hace tiempo
se nos fue, sonriendo me dice
debes regresar, pero espera
duerme un rato más
deja que se ordene
el clima revuelto
del mundo de afuera.
Me pellizco el alma, me doy cuenta
que no sigo allí, donde ha sido mi hogar,
el sitio es extraño se ha movido todo,
no es la misma casa y al parecer
otro soy yo.
Mi mascota Terri
ahora es un chihuahua,
subiendo paredes persigue
fantasmas por la habitación;
los peces que caminan
sobre una pecera, hacen
pompas de vinagre picante
a las que temen los gatos
que por aquí vuelan.
Una salamandra subida
en el techo
de la llama que habita,
coloca su bola de aguas azules
para ver el mundo
adentro y afuera,
sopesar el clima, decidir
si es bueno o malo salir.
El aire en suspenso, no circula
parece medita y las flores violetas
en los maceteros
sacan sus raíces
a tomar un sorbo de luz
para que la savia nutra su color.
El día, es como la noche
todo parece se quiere dormir...
la luz de una vela bosteza sobre
el candelero, le pide a Morfeo asilo
en el sueño antes de morir.
Una voz lejana como hilo de eco
resonando suave, con la voz
de alguien que hace tiempo
se nos fue, sonriendo me dice
debes regresar, pero espera
duerme un rato más
deja que se ordene
el clima revuelto
del mundo de afuera.
Última edición: