Juan Ignacio Clavero
Poeta recién llegado
El mundo es desgraciado.
¿Cuánta gente se propone el querer dictar las normas?
¿Valen las reglas que pongan si ellos no saben de ti?
¿Qué tan feliz es aquel que más que ser, es la sombra,
de quien se lleva o se sobra SU persona en SU vivir?
El mundo poblado es de hipocresía y de palabras baratas,
sobran chillidos de ratas que roen del pecado cual ciencia,
y tienen la impertinencia de contar de que se trata,
diciendo que lo que mata, es no ser como ellos piensan.
¿Quiénes son para contar los ceros si no es su cuenta,
declarar quien aparenta y quien justamente, lo es?
Si entre sus ojos después, se les ajusta la afrenta
de confesar que se piensan, que solo es quien hoy es.
Que básica percepción se le nota ya de simple.
Quien con respeto principie el valor de lo moral
quien afronte al desigual aunque por dentro esté solo
levantándose ante todo, sin huir de ningún mal.
Quien hable sin conocerme mire antes su reflejo,
no vaya a ser que este viejo-joven algo desvariado,
no sea el equivocado y guárdese sus consejos,
que para mayores quejos, sé que el mundo es desgraciado.
¿Cuánta gente se propone el querer dictar las normas?
¿Valen las reglas que pongan si ellos no saben de ti?
¿Qué tan feliz es aquel que más que ser, es la sombra,
de quien se lleva o se sobra SU persona en SU vivir?
El mundo poblado es de hipocresía y de palabras baratas,
sobran chillidos de ratas que roen del pecado cual ciencia,
y tienen la impertinencia de contar de que se trata,
diciendo que lo que mata, es no ser como ellos piensan.
¿Quiénes son para contar los ceros si no es su cuenta,
declarar quien aparenta y quien justamente, lo es?
Si entre sus ojos después, se les ajusta la afrenta
de confesar que se piensan, que solo es quien hoy es.
Que básica percepción se le nota ya de simple.
Quien con respeto principie el valor de lo moral
quien afronte al desigual aunque por dentro esté solo
levantándose ante todo, sin huir de ningún mal.
Quien hable sin conocerme mire antes su reflejo,
no vaya a ser que este viejo-joven algo desvariado,
no sea el equivocado y guárdese sus consejos,
que para mayores quejos, sé que el mundo es desgraciado.