El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Movimiento perpetuo.
Sea cual fuere el día que viene,
lógico que amanezca,
muy a pesar nuestro.
No se puede frenar el mundo.
con algo tan débil como una vara de grafito,
yira, yira, yira
nos gasta.
Saco madera con la navaja,
sigo escribiendo.
Amance,
un pájaro que canta,
la gente corre.
Busca soluciones,
guías.
Choca con la realidad.
No encuentra allá afuera
nada de lo que estuvo soñando.
A veces desespera.
No pidas un milagro que salga de este asfalto.
No lo insultes,
yo lo amo.
A vos también,
cuando te miro en el espejo
con las ojeras acostumbradas
Tantas veces me tragó el embudo.
Naufragué en botellas,
que en vez de soluciones,
traían un barco de más problemas.
Obtuve cicatrices al golpearme la cabeza contra las ganas.
Obtuve una locura que me confinó a los callejones.
No podía ver nada más que mi ceguera,
porque me ardían los ojos.
Como arde esta luz que se cuela por las rendijas.
Que nos avisa que es imposible
Detener al mundo, ya, con una mina de lápiz.
Yira,
yira,
...yira
Sobre nuestras ilusiones,
Sobre nuestra falta de sueños que se acumulan
Hundiéndonos la mirada.
Dejándonos las cicatrices al descubierto
Matinal seguir de largo.
Pierdo peso,
y amenaza la inercia con enviarme al espacio.
No tengo madera para este movimiento permanente,
para este sucederse de luz,
y sombra,
y luz,
que nos avisa que otra vez es de día,
muy a pesar nuestro.
(Un saludo para todos, el disquete que tenía lo que iba a publicar se arruínó y publiqué este armado en diez minutos.
Chau,
me voy caminando porque con la suerte que vengo teniendo ultimamente, si paro un taxi,
seguro que viajo parado...)
Yira: es gira, lo escribo así por un tango, a no confundirse.
¡Funadmentalistas de los acentos preparen, apunten!
Sea cual fuere el día que viene,
lógico que amanezca,
muy a pesar nuestro.
No se puede frenar el mundo.
con algo tan débil como una vara de grafito,
yira, yira, yira
nos gasta.
Saco madera con la navaja,
sigo escribiendo.
Amance,
un pájaro que canta,
la gente corre.
Busca soluciones,
guías.
Choca con la realidad.
No encuentra allá afuera
nada de lo que estuvo soñando.
A veces desespera.
No pidas un milagro que salga de este asfalto.
No lo insultes,
yo lo amo.
A vos también,
cuando te miro en el espejo
con las ojeras acostumbradas
Tantas veces me tragó el embudo.
Naufragué en botellas,
que en vez de soluciones,
traían un barco de más problemas.
Obtuve cicatrices al golpearme la cabeza contra las ganas.
Obtuve una locura que me confinó a los callejones.
No podía ver nada más que mi ceguera,
porque me ardían los ojos.
Como arde esta luz que se cuela por las rendijas.
Que nos avisa que es imposible
Detener al mundo, ya, con una mina de lápiz.
Yira,
yira,
...yira
Sobre nuestras ilusiones,
Sobre nuestra falta de sueños que se acumulan
Hundiéndonos la mirada.
Dejándonos las cicatrices al descubierto
Matinal seguir de largo.
Pierdo peso,
y amenaza la inercia con enviarme al espacio.
No tengo madera para este movimiento permanente,
para este sucederse de luz,
y sombra,
y luz,
que nos avisa que otra vez es de día,
muy a pesar nuestro.
(Un saludo para todos, el disquete que tenía lo que iba a publicar se arruínó y publiqué este armado en diez minutos.
Chau,
me voy caminando porque con la suerte que vengo teniendo ultimamente, si paro un taxi,
seguro que viajo parado...)
Yira: es gira, lo escribo así por un tango, a no confundirse.
¡Funadmentalistas de los acentos preparen, apunten!