Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
El silencio acobardado por un ansia de poder limita la reacción compleja del des nacer
que cada noche ovula en el manantial de la doncella.
Ya desde ese recorrido de ingratitud.
Los amantes vitorean hexagonal-mente el deseo que en la colmena, proclama la hormiga en su indefensión al notarse individualmente distinta.
La celda ampara el polvo virulento de la participación protagonista de una loca deserción hacia ningún lugar cuando, ésta busca el orificio de la tierra sobre un mar blanco perla ,en la almohada de la
habitación.
Y saberse diminuta aliteración del párrafo con el que el oso hormiguero introduce su lengua
carnicera.
Para devorar la progenie que al preñarse con la anarquía,sus hijos nunca olvidarán.
Destino no es azar ni coincidencia, destino es fracción
del mundo buscándose siempre en la ingobernabilidad del yo despierto, pidiendo respuestas simples, para mentes simples.
La decoración, el ornamento,
la composición llena de escenografía embellece y hace olvidar la búsqueda pasional del esqueleto de la unidad,
una locura que hace pequeños los molinos y grandes los combates.
Reservados todos los derechos©
que cada noche ovula en el manantial de la doncella.
Ya desde ese recorrido de ingratitud.
Los amantes vitorean hexagonal-mente el deseo que en la colmena, proclama la hormiga en su indefensión al notarse individualmente distinta.
La celda ampara el polvo virulento de la participación protagonista de una loca deserción hacia ningún lugar cuando, ésta busca el orificio de la tierra sobre un mar blanco perla ,en la almohada de la
habitación.
Y saberse diminuta aliteración del párrafo con el que el oso hormiguero introduce su lengua
carnicera.
Para devorar la progenie que al preñarse con la anarquía,sus hijos nunca olvidarán.
Destino no es azar ni coincidencia, destino es fracción
del mundo buscándose siempre en la ingobernabilidad del yo despierto, pidiendo respuestas simples, para mentes simples.
La decoración, el ornamento,
la composición llena de escenografía embellece y hace olvidar la búsqueda pasional del esqueleto de la unidad,
una locura que hace pequeños los molinos y grandes los combates.
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