Mora Amaro
Poeta recién llegado
Esas veces en las que te pierdes en ti mismo y te conviertes en laberinto...
EL NÁUFRAGO
Su movimiento era continuo
para él todo era momento
y más que vivir se quemaba
con la fuerza desgarrada del náufrago demenciado
que hasta en la tierra nada.
No había noche,
no había día,
y todo se sucedía como si hubiera sido escrito
por una mano maligna
que transformaba el pasado
en una tela de araña que nunca lo liberaba.
Todo era incierto,
lo único cierto era su alma que,
secuestrada,
pintaba con sus pinceles las paredes que la ahogaban.
Su movimiento era continuo,
para él todo era pérdida,
incluso de todo aquello que nunca hubiera tenido,
impulso que a la polilla lanza
contra la luz que cree refugio
y que la convierte en llama.
Mora Amaro
© http://onacarom.com
EL NÁUFRAGO
Su movimiento era continuo
para él todo era momento
y más que vivir se quemaba
con la fuerza desgarrada del náufrago demenciado
que hasta en la tierra nada.
No había noche,
no había día,
y todo se sucedía como si hubiera sido escrito
por una mano maligna
que transformaba el pasado
en una tela de araña que nunca lo liberaba.
Todo era incierto,
lo único cierto era su alma que,
secuestrada,
pintaba con sus pinceles las paredes que la ahogaban.
Su movimiento era continuo,
para él todo era pérdida,
incluso de todo aquello que nunca hubiera tenido,
impulso que a la polilla lanza
contra la luz que cree refugio
y que la convierte en llama.
Mora Amaro
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