isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
El uno, el dos, la razón, dos,
la verdad de las partículas conforme a
sustancias compuestas, el tres, para abajo,
el radio y la circunstancia...el menos.
La población, el tres media luz de vida,
los cascos de las orejas y el frasco
de dos vidas continuas, época que ética
es un caso de mortalidad.
La noche debajo de la sombra, cinco
el roce de las orejas, diez, menor a diez
frascos y alturas, promedio, promedios
de las notas musicales.
El estomago, ruge la voz nace preñada,
besos que rotan como manecillas de reloj,
otro cara de dificultad, sin verso, sin única saliva,
en rotunda sinéresis de la edad sin época.
La época, que era el siglo veinte, su lugar
debajo de la almohada y sus riesgos cortos
sin métrica, embarazados por un apostador,
lleno de hijos, el diez, manda, manda a todos.
Para morir en el lujo del diamante,
con dos ojos, famosos por alcanzar el dedo,
la cabeza, las piernas, el dedo, el cinco
una milésima de segundo.
la verdad de las partículas conforme a
sustancias compuestas, el tres, para abajo,
el radio y la circunstancia...el menos.
La población, el tres media luz de vida,
los cascos de las orejas y el frasco
de dos vidas continuas, época que ética
es un caso de mortalidad.
La noche debajo de la sombra, cinco
el roce de las orejas, diez, menor a diez
frascos y alturas, promedio, promedios
de las notas musicales.
El estomago, ruge la voz nace preñada,
besos que rotan como manecillas de reloj,
otro cara de dificultad, sin verso, sin única saliva,
en rotunda sinéresis de la edad sin época.
La época, que era el siglo veinte, su lugar
debajo de la almohada y sus riesgos cortos
sin métrica, embarazados por un apostador,
lleno de hijos, el diez, manda, manda a todos.
Para morir en el lujo del diamante,
con dos ojos, famosos por alcanzar el dedo,
la cabeza, las piernas, el dedo, el cinco
una milésima de segundo.