Mi corazón de barrita de hielo,
se cae sobre la cama
como un chorrito de pena blanca.
Mi llanto se queda encerrado,
corriendo de un sitio a otro,
sin encontrar salida
en el laberinto de la rabia.
Me hiere con sus cristales
todo mi ser por dentro.
Asoma el aire por la cocina
arrastrando aromas de geranios
y de higuera mojada,
que besan mi desazón
y la apartan a un rincón del vientre.
La calle sube a la terraza,
los ojos pasean lentos
del mar a las nubes
encontrando esa felicidad serena
que ha veces hace el nido en el alma.
se cae sobre la cama
como un chorrito de pena blanca.
Mi llanto se queda encerrado,
corriendo de un sitio a otro,
sin encontrar salida
en el laberinto de la rabia.
Me hiere con sus cristales
todo mi ser por dentro.
Asoma el aire por la cocina
arrastrando aromas de geranios
y de higuera mojada,
que besan mi desazón
y la apartan a un rincón del vientre.
La calle sube a la terraza,
los ojos pasean lentos
del mar a las nubes
encontrando esa felicidad serena
que ha veces hace el nido en el alma.