Amartemisa
Poetisa
A veces la vida da un respingo
en mis ojos de canela
y se tumba en mis pupilas
para quedarse un buen rato
jugando a ser la princesa
de un cuento de cenicientas.
Entonces le dejo espacio
entre el iris y el cristalino,
le dejo mi mejor pergamino
para que escriba su propia historia.
Me gusta cuando lo hace.
Me deja fábulas, criaturas,
sueños de príncipes,
de duendes dispares...
A veces juego a ser niña
y procuro que mis pestañas
protejan, por un momento,
las palabras y las imágenes
porque cuando el alma de los cuentos
sale de mi mirada,
el mundo se cae.
Cae como cristales
que acaban de romperse
y se me clavan en el alma
hiriéndome como nadie sabe.
¿Pues que hay más hermoso
en este oscuro mundo
que soñar despierto?
Pues que el sueño no pare,
que las fábulas y los cuentos
nunca se callen,
que el niño que llevamos dentro
salte y se divierta,
que nunca se enmudezca
la ilusión que nos renace.
Todos somos un Peter Pan.
Nunca dejéis que se marche.
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