Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
El niño sin rostro
sintiose por primera vez feliz,
alguien le regalaba una sonrisa
y lo invitaba a compartir;
sin cuestionarse del por qué
él se veía diferente.
Sin poder decir gracias
por carecer de boca.
Y sin poder mostras sus lágrimas
por carecer de ojos,
el niño sin rostro
solo pudo sacrificar
lo más valioso que poseía
su corazón...el que le daba vida.
Y con todo el amor que sintió
se lo ofreció a aquella extraña
que desde ese momento sería
su gran amiga.
Rodrigo del Rio
Última edición: